Gaumont
Crítica de “Desobediente”: una familia frente a las huellas de la dictadura
La película documental dirigida por Federico Coringrato se centra en una mujer que descubre una parte desconocida de su historia familiar.
A partir de diferentes momentos y testimonios, Desobediente (2026) construye un relato sobre la memoria, los sentimientos y las marcas que el pasado puede dejar en una familia, pero también sobre la necesidad de reconstruir una historia personal que inevitablemente se encuentra atravesada por la historia colectiva.
Analía Kanilek, de Córdoba, es maestra, tiene una familia y una vida construida lejos de aquel pasado que, de manera inesperada, vuelve a aparecer. Un día recibe la noticia de que su padre está detenido y, a partir de ese momento, comienza a descubrir una historia que desconocía: su padre fue represor durante la última dictadura militar argentina. Desde el testimonio de Analía, la película registra el impacto de ese descubrimiento dentro de su familia y el camino que emprende para comprender quién fue su padre, cuál fue su responsabilidad y qué lugar ocupa esa historia en su propia identidad. La experiencia personal se convierte así en una puerta de entrada a un período traumático de la historia argentina.
El relato parte de una historia familiar para ampliar progresivamente su mirada hacia el padre y su relación con su hija. La película muestra cómo una misma persona puede ser reconstruida desde distintas perspectivas y testimonios. La experiencia de Analía permite observar el conflicto entre la imagen del padre dentro de la familia y las acciones que llevó adelante durante la dictadura. De esta manera, la investigación personal adquiere una dimensión más amplia y plantea preguntas sobre la responsabilidad y los vínculos familiares.
A partir de esa búsqueda aparecen otros testimonios y otras historias que amplían el conflicto individual hacia una dimensión social. Desobediente encuentra en la relación entre padres e hijos una forma de pensar cómo una historia familiar puede transmitirse, ocultarse o reaparecer con el paso del tiempo. También resulta significativo el uso de los espacios: la casa familiar, la prisión, los lugares vinculados con el trabajo del padre y las calles donde Analía participa de distintas acciones. El recorrido físico acompaña su investigación y conecta la intimidad familiar con el espacio público. El material de archivo, además, permite vincular estas experiencias individuales con la historia política y social de la Argentina.
Desobediente construye un relato emotivo y directo a partir de la experiencia de Analía y de su búsqueda por comprender la historia de su padre. El documental no se limita a reconstruir la figura de un represor, sino que observa las consecuencias de sus acciones sobre quienes estuvieron vinculados a él. Entre testimonios, archivos y espacios, la película convierte una historia familiar en una reflexión sobre la identidad, la responsabilidad y las huellas que una época puede dejar de una generación a otra.