Del 3 al 9 en Cinépolis Recoleta
Crítica de "La Gioia / La alegría": Valeria Golino y un drama basado en hechos reales
Nicolangelo Gelormini dirige una ficción que, basada en un caso de homicidio, plantea interrogantes en torno a los vínculos asimétricos.
Un estudiante de nivel medio y una profesora de su escuela inician un vínculo romántico. La Gioia (2025), dirigida por Nicolangelo Gelormini a partir de un guion de Giuliano Scarpinato y Benedetta Mori, es una adaptación de la obra teatral Se non sporca il mio pavimento —de Scarpinato y Gioia Salvatori—, inspirada a su vez en el caso del homicidio de Gloria Rosboch, ocurrido en Turín en 2016. Tanto los personajes como los hechos de la ficción conservan una gran similitud con los resultados arrojados por la investigación en torno al caso. Varios exteriores de la película están fotografiados en sitios relevantes de la ciudad de Turín, entre ellos el Lingotto de la FIAT. El film utiliza asimismo la lengua regional del Piamonte.
Gioia (Valeria Golino) es una profesora de francés de mediana edad fanática de la Juventus que vive con sus padres y trabaja en una escuela secundaria; Alessio (Saul Nanni) es un estudiante explotado sexualmente por los adultos que lo rodean, entre ellos su madre. Entre ambos se establece una relación afectiva prohibida y dispar que en poco tiempo se volverá peligrosa.
Los retratos de Gioia y Alessio son los de dos personas de carácter opuesto pero que sienten una soledad parecida. Producto de la sobreprotección de su madre, del encierro y la religiosidad, Gioia es una mujer muy ingenua a pesar de su edad. Su experiencia amorosa se limita a lo que imagina a partir de sus lecturas. Por otra parte, Alessio es un joven que debió crecer muy pronto y que tampoco ha tenido la oportunidad de conocer el afecto genuino. La vulnerabilidad que subyace en los vínculos asimétricos es el tema central de La Gioia. La relación entre profesora y alumno plantea interrogantes complejas.
La película navega por varios climas: tiene momentos de humor, toques fantásticos y una oscuridad latente que se va apoderando progresivamente de la narración. Mientras la historia progresa, la relación entre Gioia y Alessio se torna más y más cercana. La intromisión de Alessio en la habitación que es el único espacio personal de la mujer es prueba del avance del muchacho en su vida. A pesar de la desconfianza y la incomodidad que produce el vínculo y de su inherente fragilidad, la relación nos es presentada como genuina. Sin embargo, cuando se acerca el momento del crimen hay un giro a partir del cual los espectadores pasamos a acompañar exclusivamente a Gioia. La ingenuidad y la fantasía desaparecen y el vínculo construido se desmorona súbitamente. Los personajes se vuelven planos. Las interesantes preguntas con las que coquetea la primera parte de la película se esfuman: solo quedan una víctima y un victimario.