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Crítica de "Rápidos y furiosos 8": cuando la saga abraza el modelo del superhéroe global

Parecía un error de la traducción pero no lo era, el plural acentuado en el título desde "Rápidos y Furiosos 5: Sin control" (Fast Five, 2011) en adelante, hacía alusión a la transformación del serial al que cada vez ingresan más personajes al team, y funcionan todos muy bien aportando momentos coreográficos tan divertidos como espectaculares.

Crítica de "Rápidos y furiosos 8": cuando la saga abraza el modelo del superhéroe global
domingo 04 de enero de 2026

El argumento modifica el tablero de posiciones conocidas. Dominic Toretto, interpretado por Vin Diesel, cambia de bando bajo la presión de Cipher, la villana encarnada por Charlize Theron, y se enfrenta a su propio equipo. En sentido inverso, Deckard Shaw —Jason Statham— pasa al grupo de los aliados, acompañado por su hermano. La saga ensaya así una rotación moral que le permite estirar su universo sin alterar su lógica interna.

La acción se despliega desde una secuencia inicial en Cuba, construida con imágenes de tono publicitario y carreras callejeras, para luego desplazarse por Europa, Estados Unidos y Rusia. Allí, el objetivo es evitar que el control de armas nucleares caiga en manos de los antagonistas circunstanciales. La premisa es clara: un grupo de figuras ya consagradas como superhéroes del cine de acción debe salvar al mundo. Ni más ni menos.

Rápidos y furiosos 8 (Fast & Furious 8, 2017) responde a las expectativas que había marcado su tráiler: coreografías de acción diseñadas con precisión, secuencias visuales de gran escala —como el cierre con autos perseguidos por un submarino—, una dosis de humor funcional y un ritmo narrativo que sostiene sus más de dos horas de duración sin quiebres notorios.

Al mismo tiempo, se profundiza una infantilización progresiva de la saga. Cada vez más cercana al modelo de las películas de Marvel, la violencia se vuelve aséptica, sin sangre, con escenas que remiten más al dibujo animado generado por CGI que a la tradición del cine de acción clásico. Aun así, el relato insiste en valores primarios —la familia, la pertenencia, los principios— dentro de un esquema donde las figuras del bien y del mal resultan fácilmente identificables.

Junto al núcleo habitual integrado por Vin Diesel, Michelle Rodriguez, Dwayne Johnson, Tyrese Gibson y Chris Ludacris Bridges, se suman con eficacia Kurt Russell, Helen Mirren, Charlize Theron y Scott Eastwood. Destacan especialmente las apariciones de Jason Statham, en particular la secuencia carcelaria compartida con Hobbs, y las escenas que incorporan al bebé como dispositivo narrativo, además de la persecución inicial y el clímax sobre el hielo.

La película trabaja sobre el efecto del reencuentro: los mismos personajes que circulan por la pantalla desde 2001 continúan ejecutando variaciones sobre una fórmula conocida. No hay novedades sustanciales, pero sí los elementos necesarios para construir un film eficaz dentro de su propio sistema. Rápidos y Furiosos 8 cumple, entretiene y sostiene una maquinaria que hace tiempo dejó de prometer sorpresas.

7.0
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