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Crítica de “Asiento mortal”: Taron Egerton y la educación de Polly McClusky

Nick Rowland (director de "Calm with Horses", 2019) transforma un thriller de premisa convencional en un atractivo drama humano sin sacrificar la tensión ni el vértigo del relato.

Crítica de “Asiento mortal”: Taron Egerton y la educación de Polly McClusky
sábado 29 de noviembre de 2025

Asiento mortal (She Rides Shotgun, 2025), basada en la novela homónima de Jordan Harper, es una potente propuesta de acción que fusiona elementos de thriller, policial negro, road movie para contar un profundo drama de padre e hija. ¿Cuál es su principal distinción? La habilidad de Rowland para extraer la esencia dramática de la trama en cada momento.

Nathan McClusky (Taron Egerton) es un ex convicto que acaba de asumir la custodia de su hija, Polly (Ana Sophia Heger). Obligado a saldar viejas deudas a toda costa, comienza un tour de force junto a su pequeña, que lo acompaña de atraco en atraco en el "asiento acompañante" (copiloto) del título. El peligro es inminente: son perseguidos a través del árido paisaje del sur de los Estados Unidos por la policía y un cartel de drogas que —en los vericuetos del guion— no resultan ser tan distintos. La fuga se transforma en un camino de redención.

El punto de vista es fundamental en este film. La cámara opta por no narrar los acontecimientos desde la perspectiva de Nate, sino desde la de su hija. La inocencia y vulnerabilidad de Polly intensifican la sensación de peligro constante. El ambiente de violencia en el que está inmerso su padre adquiere una mayor sordidez visto a través de sus ojos.

Los giros del guion —escrito por Harper junto a Ben Collins y Luke Piotrowski— ponen en crisis la noción del bien y el mal, tal como en el mejor policial negro. La ley complica la huida por un lado, mientras que por otro, participa en el delito. Sin embargo, el mayor conflicto ético (si un padre debe exponer a su hija a un robo) termina pareciendo un juego de niños frente a la crueldad expuesta por el villano de turno.

Con esta premisa, Nick Rowland se despega del thriller tradicional y pone el acento en la mirada de la niña. Un claro ejemplo es la secuencia final, donde importa menos la espectacularidad de la balacera que el peligro de muerte que corre su padre. De este modo, la típica persecución por el desierto cobra la fuerza de un drama familiar, priorizando el vínculo y dándole sentido emocional a cada giro narrativo. 

El dolor es físico, pero, sobre todo, emocional, un aspecto que Asiento mortal elige subrayar, desdibujado en la mayoría de películas de este estilo.

7.0
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