Presencia argentina en Grecia
Cuatro películas argentinas integran la sección Open Horizons del Festival de Tesalónica 2025
Cuatro títulos integran la sección Open Horizons y uno se presenta en Special Screenings. Desde "Emi" de Ezequiel Erriquez Mena hasta "Homo Argentum" de Cohn y Duprat, el Festival Internacional de Cine de Tesalónica vuelve a ser una vidriera para la producción nacional.
En Tesalónica, ciudad portuaria y cuna del mito helénico, el cine se convierte cada noviembre en un idioma compartido. La 66ª edición del Thessaloniki International Film Festival, que se desarrolla del 30 de octubre al 9 de noviembre, reúne 278 películas en sus distintas sedes —los cines Olympion, Pavlos Zannas, Frida Liappa, John Cassavetes, Tonia Marketaki, Stavros Tornes y el teatro Makedonikon— además de 86 títulos disponibles en línea.
El certamen abrió con Padre Madre Hermana Hermano, del estadounidense Jim Jarmusch, y cerrará con HEN, del húngaro György Pálfi, en un recorrido que enlaza geografías y sensibilidades. En ese mapa diverso, el cine argentino ocupa un lugar visible: cuatro películas integran la sección Open Horizons y una más se suma como proyección especial.
En Open Horizons, las películas argentinas dialogan entre sí por afinidades temáticas más que por estilos. Emi, de Ezequiel Erriquez Mena, ambientada en el conurbano bonaerense, sigue a una joven que busca a sus padres biológicos mientras aprende a sobrevivir en un taller mecánico. A través de ese entorno cotidiano, el film indaga en la adopción, la pertenencia y la construcción de una identidad que no se hereda, sino que se busca. Es el estreno europeo de una coproducción entre Argentina y Uruguay, con Benicio Mutti Spinetta al frente del elenco.
En Las corrientes, Milagros Mumenthaler regresa con una historia sobre la memoria y la maternidad. La protagonista, una diseñadora argentina que sobrevive a una caída en un lago suizo, inicia un proceso de reconstrucción física y emocional. Entre el sueño y la vigilia, Mumenthaler convierte el trauma en lenguaje y la fragilidad en materia narrativa.
Con Willem Dafoe como un hotelero vienés aferrado a las ruinas de su pasado, Gastón Solnicki articula en The Souffleur una reflexión sobre el fin de una era y la transformación de los espacios que alguna vez representaron el esplendor burgués. Entre la ironía y la nostalgia, el film traza un retrato del ocaso, donde el humor funciona como resistencia ante lo inevitable.
Convertida en fenómeno de taquilla nacional, la comedia protagonizada por Guillermo Francella despliega un espejo deformante sobre la sociedad argentina. El actor interpreta 16 personajes que encarnan la hipocresía cotidiana y la vanidad moral. Con su habitual precisión quirúrgica, Cohn y Duprat transforman la risa en diagnóstico cultural.
Fuera de competencia, Una casa con dos perros, ópera prima de Matías Ferreyra, participa en la sección Special Screenings. Ambientada durante la crisis de 2001, la película reconstruye la mirada infantil de un país en descomposición. La casa familiar, repleta de objetos en desuso, se convierte en metáfora de una Argentina detenida en el tiempo. Entre el calor del verano y la precariedad, la infancia se vuelve refugio y testigo de una pérdida colectiva.
Doce títulos compiten por el Alexander de Oro “Theo Angelopoulos”, dotado con 10.000 euros, en la Competencia Internacional. Otras dos secciones competitivas, Meet the Neighbors+ y >>Film Forward, amplían la geografía del festival con premios al mejor director, actor, actriz y guion. Cada galardón lleva el nombre de un cineasta griego, subrayando la idea de continuidad entre pasado y presente.
El Festival Internacional de Cine de Tesalónica rendirá homenaje a Isabelle Huppert, al director griego Yorgos Tsemberopoulos y dedicará un tributo al dúo belga Hélène Cattet y Bruno Forzani, entre otras actividades destacadas.