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Crítica de “Código: Traje rojo”: Dwayne Johnson y Chris Evans en una buddy movie navideña
Cuando Santa Claus es secuestrado, Dwayne Johnson y Chris Evans unen fuerzas en una delirante aventura navideña llena de acción, humor y sátira que parodia la icónica magia de la Navidad.
Código: Traje rojo (Red One, 2024) arranca como una típica producción destinada a exaltar el espíritu navideño, pero rápidamente toma un giro hacia el territorio de la buddy movie, esa comedia de acción protagonizada por parejas dispares que se enfrentan a desafíos entre bromas y tensiones. Lo que comienza como un relato aparentemente convencional, termina siendo una parodia hilarante y consciente de sí misma que rompe con los clichés del género festivo.
Cuando Papá Noel (J.K. Simmons) es secuestrado, el Jefe de Seguridad del Polo Norte, conocido como E.L.F.O. (Dwayne Johnson), se ve obligado a colaborar con un cazarrecompensas tan infame como carismático (Chris Evans). Juntos atraviesan un portal que los lleva desde la realidad al mundo mitológico de Santa Claus, sumergiéndose en una aventura tan absurda como divertida.
Desde las primeras escenas, el tono de la película queda claro. En un ejemplo particularmente evidente de publicidad encubierta, el personaje de Dwayne Johnson entra a una juguetería para adquirir productos navideños, subrayando el carácter comercial de la época. La sátira se despliega a través de padres peleando en centros comerciales por los últimos regalos, el oso polar de Coca-Cola convertido en un personaje cómico, un Santa Claus musculoso haciendo flexiones de brazos, y renos que despegan desde pistas de aeropuertos como si fueran aviones comerciales. Estos momentos resaltan el espíritu irreverente de la propuesta.
Como es característico de las buddy movies, la relación entre los protagonistas es el corazón de la historia. Johnson y Evans, con sus personalidades contrastantes, logran una química explosiva en las escenas de acción y en los intercambios verbales. Persecuciones, combates cuerpo a cuerpo y un sinfín de situaciones absurdas mantienen el ritmo frenético, mientras ambos actores juegan con sus arquetipos de héroes de acción.
La tradición de las parodias navideñas no es nueva. El año pasado, Will Ferrell y Ryan Reynolds sorprendieron con Spirited: el espíritu de las fiestas (Spirited, 2022), otra sátira festiva que, como es costumbre, reforzaba los valores de la Navidad hacia el final. Este año, Código: Traje rojo retoma esa premisa, con un enfoque irreverente y desenfadado.
No estamos ante una película que busque trascender ni dejar un impacto duradero. Su propósito es claro: ofrecer una experiencia entretenida que permita a los espectadores disfrutar de un buen rato frente a la pantalla. En ese sentido, el film dirigido por Jake Kasdan (Jumanji) cumple su cometido, abrazando los estereotipos navideños solo para deconstruirlos con humor y espectacularidad.