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Crítica de "La Cocina": La apuesta ambiciosa de Alonso Ruizpalacios
Con "La Cocina" (2024), Alonso Ruizpalacios entrega una película marcada por una excesiva ambición y una notoria falta de equilibrio narrativo. A pesar de sus altas expectativas, la obra se siente desconectada de la emocionalidad que caracteriza sus proyectos anteriores.
La relación del director Alonso Ruizpalacios con el Festival Internacional de Morelia sigue fuerte y constante. Prueba de ello es que los cuatro largometrajes que ha realizado hasta el momento han formado parte de la Competencia de Largometraje Mexicano, ganándola en una ocasión por su ópera prima Güeros (2014).
La misma afinidad que Ruizpalacios tiene con el festival michoacano parece replicarse con el aún más prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín, que lo ha seleccionado siempre para su competencia principal. En febrero pasado arribó a la capital alemana con La cocina, y al parecer ello bastó para competir en Morelia, tras pasar por otros certámenes, entre ellos el de Valladolid, la Seminci, hace pocos días, y antes los de Beijing, Tribeca, Zurich, Lóndres o Deauville, por solo citar unos pocos.
En La Cocina, la hora punta del almuerzo en The Grill, un concurrido restaurante en Nueva York, se convierte en el escenario de tensiones crecientes cuando desaparece dinero de la caja registradora. Los empleados, en su mayoría inmigrantes ilegales, enfrentan interrogatorios mientras intentan mantener el flujo incesante de pedidos. Entre ellos está Pedro, un joven mexicano con grandes sueños y un amor no correspondido por Julia, una camarera estadounidense que no se atreve a comprometerse con un indocumentado. Mientras Rashid, el dueño del restaurante, le promete ayudarlo con sus papeles, Pedro es acusado del robo, lo que lo llevará a tomar una decisión desesperada que podría detener por completo la operación en la cocina. La película es una coproducción entre Estados Unidos y México, y representa el primer gran intento de Alonso Ruizpalacios por expandir su carrera internacionalmente. Para ello, ha contado con la participación de la reconocida actriz Rooney Mara, cuyo renombre global añade un peso significativo a este ambicioso proyecto cinematográfico.
La Cocina carga el peso de varios factores que juegan en su contra. El propio director ha declarado que este proyecto estaba destinado a ser su ópera prima pero hace una década su producción resultó inviable. Luego de ver en aquellos años la obra teatral The Kitchen, de Arnold Wesker, quedó prendado de su carácter devastador y multicultural que se propuso adaptarla. Ante la imposibilidad, Güeros asumió su lugar; tras verla uno puede percibir que comparten sensaciones que van más allá del blanco y negro que las emparentan en primera instancia.
El tiempo transcurrido y carácter de pendiente han hecho de La Cocina una propuesta forzada. Una "Torre de Babel" que tiene lugar en un restaurante de Manhattan donde se entrecruzan nacionalidades y vidas, resulta demasiado "procesada" y lastrada por una (excesiva) ambición o la responsabilidad (auto impuesta) de ratificar las logros que había demostrado en sus films previos.
Las brutales consecuencias del capitalismo dominante a nivel global, las jerarquías laborales, la existencia precaria, son ideas, sensaciones, que sobrevuelan toda la historia. El problema es que se encuentran subrayadas. Una receta "cocinada y recalentada" a lo largo de sus 139 minutos.
Esta noción que tenemos de "repetición", se extiende al formalismo de su puesta en escena. Alonso Ruizpalacios se regodea en retratar "las dinamicas de poder" en secuencias irreales, grotescas, ampulosas que no están en equilibrio con lo íntimo de los sueños y expectativas de sus protagonistas. Lo apabullante de su instancia final, de inmediato, le canjea el rechazo en muchos espectadores.
Como nunca antes habíamos observado tenemos a un Ruizpalacios en descontrol, al pecar de virtuosista deja de comprender a sus personajes o simplemente los pierde como la jovencita de las primeras secuencias. Que diferencia con Museo (2018) o Una Película de Policias (2021), en las cuales demostraba que su dominio era visible a distintos niveles. Ahora en La Cocina presenciamos algo insospechado: como se va frenando una carrera que hasta el momento parecía en ascenso.