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Crítica de "Duna: Parte Dos", un cierre colosal para la épica galáctica de Denis Villeneuve

La segunda parte de "Duna" (Dune, 2021), dirigida por Denis Villeneuve y co-escrita junto a Jon Spaihts, completa efectivamente la adaptación cinematográfica del libro de Frank Herbert de manera espectacular y en todo sentido colosal.

lunes 26 de febrero de 2024

Villeneuve escenifica un conflicto interplanetario al borde de una guerra santa, con un inmenso elenco de personajes nuevos y viejos, para narrar una épica oscura sobre el camino del héroe.

Retomando el hilo narrativo meros momentos luego del cierre de la anterior película, Duna: Parte Dos (Dune: Part Two, 2024) descubre a Paul Atreides (Timothée Chalamet) refugiado entre los nativos Fremen tras la masacre de su gente a manos de los Harkonnen. La tribu del planeta desértico tiene a los Atreides y a los Harkonnen por colonizadores oportunistas, interesados en su metáfora-para-el-petróleo y nada más, pero resulta que Paul en particular da la talla del legendario mesías que los Fremen aguardan hace siglos.

Esta incógnita sobre la naturaleza profetizada de Paul se vuelve el núcleo central del conflicto en una trama que enroca varias urdimbres políticas (como los sanguinarios Harkonnen en su papel de imperio romano en decadencia y la logia femenina de las Bene Gesserit, que trafica y sentencia linajes cuales moiras griegas) con el fervor religioso de los Fremen, increpado por el fanático Stilgar (Javier Bardem) y aún más por la madre y recalcitrante svengali de Paul, Jessica (Rebecca Ferguson).

Si Paul quiere pelear junto a los Fremen, debe aprender su cultura; si quiere unirlos contra un enemigo en común, debe convertirse en su líder; si quiere liderar a un pueblo religioso, debe hacer de mesías; y en las cuidadas palabras del escritor Kurt Vonnegut, “Somos quienes pretendemos ser. Así que debemos tener cuidado quiénes pretendemos ser”. El camino de este joven héroe en particular es uno de incertidumbre y artificio, y por más arcaicos que el esoterismo y la ciencia ficción de “Duna” hayan quedado en comparación con sus imitadores pop, sus meditaciones sobre problemática religiosa, la mística e instrumentalización de la fe, y el resbaloso atractivo del poder son infinitamente más convincentes que el maniqueísmo del “Star Wars” que ha llegado al siglo XXI.

La segunda parte también se anima aunque sea un poco más a deshelar la humanidad de Paul y el círculo que lo rodea a través del humor (Bardem, Josh Brolin) y el casto romance Young Adult con la guerrera Chani (Zendaya), cuyo escepticismo sobre la divinidad de Paul lo mantiene en jaque. En el otro extremo, los otrora formidables Harkonnen han caído en la incompetencia - se matan principalmente entre sí - y el Barón (Stellan Skarsgard) parece no haber planeado más allá del golpe que le dio poder sobre Arrakis. En el momento clave que la película necesita su segundo aliento se introduce al sádico y violento Feyd (Austin Butler), autoproclamado némesis de Paul.

Filmada por Greig Fraser con especial énfasis en las impactantes dimensiones de despliegues de fuerza; de las naves, los ejércitos, coliseos, desiertos y las criaturas que lo habitan, y musicalizada con la típica pompa atronadora de Hans Zimmer, la película flexiona una contextura titánica digna de una épica religiosa o mitológica. Donde Villeneuve quizás enflaquece es al filmar escenas de guerra: el director de Sicario (2015) claramente está más cómodo filmando duelos, emboscadas y guerrillas, los cuales suplen la primera mitad de la película de una acción magnífica que la segunda mitad nunca equipara del todo.

En materia de saldar las varias cuentas pendientes de la primera parte, así como introducir y resolver las propias la segunda, la película rinde satisfactoriamente más allá de algún que otro anticlímax que parece ser más que nada víctima de la edición. Pero si bien el final alcanza una catarsis trágica de manera definitiva también no puede dejar de sugerir que Villeneuve adaptará aunque sea una novela más en la serie (¿Como la coda de una trilogía? ¿O de nuevo dividiendo al libro en dos?). De todas formas Duna: Parte Dos es tanto un gran medio como una gran conclusión.

9.0
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