La cárcel filosofal

13 puertas

Dentro de la Unidad Penal N° 48 de máxima seguridad de José León Suárez opera CUSAM, el Centro Universitario San Martín. Allí carceleros y encarcelados son educados por igual por la Universidad de San Martín, compartiendo clases de sociología, informática y pastelería en ostensible armonía según 13 puertas (2014), del ecuatoriano David Rubio.

13 puertas
lunes 07 de abril de 2014
Trece son las puertas que separan el Centro Universitario San Martín del resto del mundo. La cámara sigue a dos profes universitarios a medida que las atraviesan lentamente, adentrándose en la penitenciaría, repartiendo cigarrillos, saludando a sus viejos conocidos. La película se estructura en torno al seminario de filosofía que imparten, comenzando por la filosofía griega y culminando en Nietzsche.La cámara de Rubio se interna entre los presidiarios, intentando discretamente convertirse en uno más de ellos. Su objetivo es capturar una realidad en bruto, lo cual es una tarea imposible, porque la presencia de la cámara suele sacar la diva que hay en cada uno, pero en el intento obtiene una rara e interesante perspectiva desde el vientre de la prisión. El equipo de filmación realmente parece mezclarse entre sus habitantes en vez de observarles desde afuera o mantenerles a cierta distancia.Cuan efectiva es la reformación queda a discreción del espectador. La película utiliza a dos referentes, un guarda cárcel y un ex convicto, siguiéndoles fuera de la prisión a medida que regresan a casa y continúan con sus vidas. ¿Cuánto se han enriquecido? ¿Cuánto se diluyen los conocimientos impartidos? El guardia conversa con su mujer en la cena, racionalizando su úlcera estomacal gracias a las enseñanzas de Nietzsche mientras ella mira el televisor distraída. El ex convicto, por su parte, enseña a leer a los niños de su barrio.El aforismo del “demonio del eterno retorno” nietzscheano cobra un nuevo significado para los prisioneros en el último capítulo del documental. ¿No somos todos prisioneros, aunque sea del tiempo? ¿No hay que abandonar la concepción de linealidad para ser verdaderamente libres? “Suponiendo que un día, o una noche, un demonio te siguiera a tu soledad última…” lee el profe. “Lo cago a tiros” responde uno de los presos. Si todo lo demás falla aunque sea dejó un buen chiste.
7.0
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