Salas
Crítica de “Un fantasma a su servicio”: Una hermosa extrañeza ganadora en Cannes
Resulta difícil catalogar a Un fantasma a su servicio (A Useful Ghost, 2025), la película tailandesa ganadora de la sección Semana de la Crítica en el Festival de Cannes de 2025. Y lo es porque resulta tan atractiva como desconcertante, tan creativa como delirante.
Escrita y dirigida por Ratchapoom Boonbunchachoke, cuenta la historia de un hombre que compra una aspiradora que resulta estar poseída por un fantasma. Enseguida aparece un técnico que comienza a contarle historias de espíritus, pero no como entidades terroríficas, sino como almas con la capacidad de regresar en artefactos, siempre y cuando sus amantes los recuerden. Es decir, los mantengan vivos en la memoria.
La película establece entonces una relación directa entre lo ridículo de recuperar a un ser querido a través de un electrodoméstico y la importancia de la memoria para que esa persona, ya en el plano de los muertos, siga “existiendo” de una u otra forma en el mundo terrenal. Comedia absurda, crítica social y reflexión sobre la memoria conviven en esta peculiar historia de espíritus.
Todo esto está contado con una estética preciosista, con planos artificiosos que resaltan colores e insinúan poesía en actuaciones contenidas, al mejor estilo de Aki Kaurismäki. De algún modo, estos recursos formales —frecuentes en el cineasta finlandés— promueven una reflexión sobre el absurdo de las estructuras sociales que deshumanizan a la clase trabajadora. Algo de eso sucede aquí, con el fantasma de un obrero accidentado en la fábrica de aspiradoras que asusta a empleados y patrones en busca de justicia.
Pero la trama se centra en Nat (Davika Hoorne), la mujer fallecida de uno de los hijos de la dueña de la fábrica: un fantasma que puede reencarnar en aspiradora porque su marido, March (Wisarut Himmarat), sigue enamorado de ella. El conflicto pasa a ser el ridículo social que provoca a la familia, que el joven ande abrazado a una máquina en lugar de rehacer su vida. Para resolverlo Nat se ofrece a “limpiar” la fábrica de espíritus rebeldes.
El dilema mayor, sin embargo, siempre está asociado a los poderosos, que no pueden permitir la felicidad ajena por considerarla disruptiva. En ese sentido, se menciona que el otro hijo de la dueña de la fábrica es gay, pero su familia no lo cuestiona porque su emprendimiento genera ganancias para todos. Entonces, el problema no es la diversidad sino aquella diferencia que genera un conflicto en el estatus social.
Película queer, película fantástica, comedia negra con humor absurdo: todo eso es Un fantasma a su servicio. Pero, sobre todo, es una propuesta que invita a salir de los relatos convencionales y dejarse llevar por la imaginación. Y, en estos tiempos de fórmulas cinematográficas sobreexplotadas, se siente como una verdadera bocanada de aire fresco.