Gaumont y salas del interior
“Teniente Linyera”: la posguerra que nunca terminó para los excombatientes de Malvinas
Si naciste en la misma Argentina, en la de Diego y Lionel, la guerra de Malvinas es una parte de la historia que no puede dejar de conmoverte. Quizá por la situación del país, tal vez por la falsa alegría que dejó el Mundial 78, o por las campañas solidarias, o porque, al contarlo a los más chicos, cuesta creer que jóvenes de esa edad hayan sido enviados a combatir.
En ese cruce de memorias y emociones se inscribe Teniente Linyera (2025), un largometraje que narra las consecuencias de la guerra desde la vida cotidiana de un excombatiente. La historia sigue a Diego, un “pibe de Malvinas” que regresa del conflicto sin lograr reinsertarse en su entorno. El frío, la intemperie, la muerte y los recuerdos atraviesan a un personaje que, lejos de encontrar contención, termina en situación de calle. El relato reconstruye ese recorrido a partir de fragmentos de memoria y vínculos que no logran sostenerse, y expone la realidad de muchos excombatientes.
El universo de la película nace de una experiencia personal del director. “A mis seis años yo vivía en Misiones, en el medio del monte, en condiciones bastante precarias, pero había un hombre apodado Dos Santos que estaba mucho peor que yo, dormía en el piso de un rancho”, recuerda Benítez y agrega: “Lo que me llamaba la atención era que, a altas horas de la noche, pasaba cerca de mi casa y recitaba una frase. De grande, descubrí que eso que él decía, aparecía en las cartas con las que convocaban a los soldados para ir a Malvinas”
Años más tarde, ese recuerdo se transformó en una búsqueda que excedió lo personal: “Siempre tuve la inquietud de saber quién era él. No encontré más información que su nombre. Pero en esa búsqueda me encontré con muchos ‘Dos Santos’: ex combatientes en situación de calle, abandonados. Ahí entendí que había una historia para contar”, detalla Benítez.
En paralelo, su recorrido en Buenos Aires también marcó el tono de su mirada. Tras llegar desde Misiones, vivió en Zavaleta, donde chicos consumían paco al aire libre mientras los más pequeños jugaban en la calle. “Me preguntaba cuánto tiempo iba a pasar hasta que los que aún jugaban cruzaran a la otra esquina”, explica el director.
De esa inquietud surgió un proyecto que, con el tiempo, se volvió central en su camino: un taller de cine que empezó “como una idea medio loca” y que, desde 2010, no dejó de crecer. Lo que comenzó como Actores de Villa hoy es la Agencia Nacional de Talentos Emergentes, un espacio con clases gratuitas donde se trabaja con cámara, se ensayan escenas y se forman actores. “Dio resultado: muchas producciones nacionales y de plataformas hoy tienen actores que salieron de este taller”, explica.
Ese cruce entre experiencia personal, compromiso social y construcción colectiva se refleja en Teniente Linyera, que contó con un guión trabajado junto a Jonathan Del Giorgio, quien incorporó elementos de ficción a partir de relatos reales sin perder el eje pedagógico que atraviesa todo el proyecto.
La película se realizó de manera independiente. El rodaje comenzó en 2019, se interrumpió por la pandemia y se retomó en 2021. Un proceso sostenido a pulmón que buscó construir una historia capaz de interpelar especialmente a las nuevas generaciones. “Muchos adolescentes sienten Malvinas como algo lejano, pero ocurrió hace muy poco. La idea es generar conciencia”, concluye Benítez.
Desde ese lugar, Teniente Linyera propone volver a mirar una herida colectiva que sigue abierta, con un estreno previsto para el 2 de abril en el Cine Gaumont y en salas INCAA de todo el país.