Desde co-conducir “Otro Día Perdido” hasta el estreno de “Tarán” en Disney+
La magia de "Soy Rada" llega con "Tarán": “Cuando un efecto de magia genera ilusión es casi romántico”
Un proyecto que marca un punto de inflexión en su vínculo con la magia y propone un regreso a lo esencial: el asombro, la sorpresa y el encuentro con el espectador. Para Soy Rada, la magia no es un accesorio sino una experiencia humana, “casi primitiva”.
Se estrena Tarán en Disney+: ¿Qué significa este proyecto en tu carrera?
Es una gran alegría. Además porque se dió en un momento muy amoroso mío con la magia, después de haberme peleado un poco con ella. Una producción que me tiene muy feliz y orgulloso.
¿De qué trata Tarán? ¿Es una ficción?
Cuenta un poco mi recorrido, mi reencuentro con la magia, mi primer amor. Tiene mentalismo, cartomagia y una escenografía muy hermosa. Fue filmado en cinco noches en el Teatro Nacional.
¿Cómo fue el proceso de grabar magia para una plataforma?
Fue hermoso. Yo ya había grabado especiales más ligados a la comedia, pero este en particular es pura magia. Tuve la oportunidad de ver los cortes finales y siento que se ve increíble. Obviamente que grabar implica coordinar el vivo con lo técnico, y eso es un laburazo que sin mi equipo sería imposible.
¿Quiénes son tu equipo de trabajo?
Mi núcleo somos tres: Luisina, Juan y yo. Después, en total, somos unas doce personas. No es gente que aprieta botones, son artistas que diseñan junto a nosotros. Aprendí que sin equipo no se llega lejos.
Tuviste una fuerte exposición en televisión. ¿Cómo surge tu llegada a Otro Día Perdido?
Mario (Pergolini) había venido a ver mi obra Chanta. Cuando salió me dijo que volvía a la tele y que quería almorzar conmigo. Ahí me propuso ser su segundo, su coequiper. Yo le planteé a producción que existía esta herramienta que es la magia y les encantó.
¿Imaginaban la repercusión que iba a tener la magia en el programa?
Para nada, es más, al principio la idea era hacer magia cada tanto porque todos creíamos que la magia no llamaba la atención en televisión. Pero desde el primer programa pasó algo muy loco: la repercusión fue inmediata. El primer efecto, el del dado con Guillermo Francella, explotó. Al otro día ya estaban los clips circulando y la gente hablando de magia.
¿Por qué creés que ahora sí funciona la magia en televisión y en las plataformas?
En la TV creo que ayudó el combo: co-conductor, músico, actor y mago. Eso le dio entidad al rol. Y en plataformas, o en general, creo que el mundo está en un momento de tanta tecnología e inteligencia artificial, que cuando un efecto de magia genera ilusión es casi romántico. Es volver a algo muy humano, muy primitivo.
¿Cómo llevás el proceso creativo?
Es divertido porque la gente piensa que el mago tiene material infinito y no es así. Me di cuenta de algo clave: sabía más magia de la que creía. Siempre me tiré un poco abajo sin razón. La magia fue mi primer lenguaje artístico y, sin embargo, pensaba que tenía pocos efectos. En un momento fue decir: “Listo, hay que hacerlo”. Dejar de dudar y asumir el desafío creativo de tener un efecto interesante todos los días.
¿Qué lugar ocupa la magia en tus producciones?
Un lugar de privilegio. No es un relleno. El equipo pregunta qué necesito, el director se involucra con las cámaras y hasta puedo ir a edición a ajustar planos. Eso es fundamental, porque un mal corte puede hacer parecer trampa algo que no lo es.
¿Cómo te sentís hoy, mirando el recorrido completo?
Muy engrandecido. Todos los proyectos me hacen crecer, pero este es inolvidable y además continúa el año que viene. Si lo ordenás: primero fue el Luna Park, después La Caja de Magia, luego Imposible en Portugal con Luis de Matos, la obra Tarán, después Otro Día Perdido y el especial para Disney+. Ahí entendés que no es casualidad.
Además de Disney+ y la televisión, seguís en teatro. ¿En qué estás ahora?
Estoy con Chanta, un unipersonal escrito por Mariano Cohn y Gastón Duprat. Estamos hasta el 20 de febrero en el Teatro Lido, en Mar del Plata. Es una obra enorme y tiene mucha magia escénica.
¿Sentís que hay una deuda pendiente o una meta por cumplir?
No. No pienso en “quiero llegar ahí”. Pienso en hacer cosas y no arrepentirme de no haberlas hecho. Estoy empezando fuerte en el mundo audiovisual: el 6 de marzo se estrena en Netflix, Parque Lezama, una película de Juan José Campanella con Luis Brandoni y Eduardo Blanco. Además, en junio voy a hacer un musical enorme como es Charlie y la Fábrica de Chocolate, en el Gran Rex. La vida me viene sorprendiendo más de lo que planeé.