2026-01-20

Flow y Film&Arts

Crítica de "Bauhaus: una nueva era": la serie que convierte el arte en campo de disputa

La serie Bauhaus: una nueva era (Bauhaus: Die Neue Zeit, 2019) propone un acercamiento ficcional al surgimiento de la Bauhaus, fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar, en una Europa atravesada por la derrota, la inflación y la inestabilidad posterior a la Primera Guerra Mundial. A lo largo de seis episodios, la producción alemana sitúa el nacimiento del proyecto artístico en un contexto político y social en crisis, donde el arte aparece como una posible herramienta de transformación.

Creada y dirigida por Lars Kraume, la serie adopta una estructura narrativa que alterna dos tiempos: el recuerdo de Gropius en los años sesenta, entrevistado en Estados Unidos por una periodista, y el seguimiento coral de maestros y estudiantes en los años fundacionales de la escuela. Ese recurso habilita una lectura retrospectiva que pone en cuestión el relato oficial, especialmente en relación con el lugar de las mujeres dentro de una institución que se proclamaba moderna pero sostenía jerarquías persistentes.

El guion se organiza alrededor de conflictos concretos: la búsqueda de financiamiento, las disputas ideológicas entre docentes, los métodos pedagógicos cerrados y la presión de sectores conservadores que veían a la Bauhaus como una amenaza cultural. En ese entramado, la figura de Dörte Helm, interpretada por Anna Maria Mühe, funciona como eje dramático para explorar las tensiones internas desde la perspectiva de una joven artista que intenta construir su lugar en un espacio atravesado por contradicciones.

Desde lo narrativo, la serie privilegia el conflicto de ideas por sobre la épica biográfica. No hay un recorrido lineal de logros ni una celebración del mito, sino una sucesión de fricciones: entre arte y política, idealismo y pragmatismo, vanguardia y tradición. Incluso los elementos ficcionalizados, como el vínculo personal entre Gropius y Helm, operan como disparadores de debates más amplios sobre la función del arte y sus límites.

En el plano visual, Bauhaus: una nueva era evita una reconstrucción museística del movimiento. La puesta en escena trabaja con composiciones geométricas, líneas rectas y espacios funcionales que dialogan con los principios de la escuela sin convertirlos en cita decorativa. Los talleres, las aulas y los cuerpos en acción refuerzan la idea de proceso: se dibuja, se construye, se discute. El montaje acompaña esa lógica y subraya a la Bauhaus como experimento en permanente reformulación, más que como estilo cerrado.

Uno de los aportes centrales de la serie es su capacidad para contextualizar el movimiento artístico sin convertirlo en lección académica. La Bauhaus aparece como respuesta a una sociedad burguesa en crisis, con la premisa de reformular la enseñanza artística para incidir en la vida cotidiana. La pregunta por la relación entre el ser humano y la máquina atraviesa los episodios y mantiene su vigencia.

Vista desde el presente, la serie dialoga con debates contemporáneos sobre educación, trabajo creativo y función social del diseño. Sin ofrecer respuestas cerradas, recupera el espíritu de una experiencia que entendió el arte como campo de disputa. En ese cruce entre ficción, historia y pensamiento, Bauhaus: una nueva era encuentra su sentido y justifica su revisión a más de un siglo de distancia.

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