2025-11-26

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Crítica de "The Kiss of a Vampire": Terror, erotismo y cine clase B

Cuando uno creía que ya lo había visto todo en materia de cine de vampiros, aparece The Kiss of a Vampire (2025), una película bizarra, ridícula por donde se la mire, e imposible en términos cinematográficos. Una propuesta digna del peor cine de culto clase Z.

Sin embargo, la película pega la vuelta. Fuerza tanto el verosímil y el estereotipo ligado al subgénero de vampiros que termina por concebirse como algo único, inigualable e increíble a los ojos del público ingenuo. Hay que verlo para creerlo. Es una película que se atreve a todo sin tener absolutamente nada para sostener sus ambiciosas ideas, pero que precisamente en esa osadía encuentra su valor.

The Kiss of a Vampire es una mezcla del cine del argentino Emilio Vieyra de Sangre de vírgenes (1967) con las producciones porno soft de la señal The Film Zone a finales de los años noventa. Una mezcla de erotismo con terror fantástico exquisita. Se aprecia la osadía, el riesgo -inconsciente- asumido y el espíritu lúdico de un programa experimental de edición que juega con las imágenes sin un concepto claro a transmitir.

Cuervos posados en cables que funcionan de separadores entre escenas, se funden con tomas de murciélagos o imágenes cubiertas de un humo que parece proveniente del decorado de una producción de la saga de monstruos de la Universal en los años treinta.

El director, Richard Douglas Jensen, quien también tiene un papel en la historia como Petrov, rinde homenaje al cine de Boris Karloff y Bela Lugosi. Pero también expresa el disfrute por la "desnudez y sensualidad añadidas" de las películas de la productora británica Hammer Films, algo que se manifiesta también en el giallo de maestros italianos como Dario Argento y Tinto Brass. Este bagaje cultural en el género se reflejan en la película, que se siente genuinamente creada por un cinéfilo para cinéfilos.

La trama se centra en Carol (Saporah Bonnette), quien se casa con el enigmático médico Wessex (Philip Hulford). Pero rápidamente, la euforia se transforma en un terror psicológico cuando Carol descubre la verdad: su nuevo esposo es un vampiro de 1400 años.

Hay un placer por la seducción vampírica en todas sus formas. Desde el Don Juan de colmillos que promete la eternidad mientras muerde doncellas, hasta la autocensura de sacerdotes de deseos homosexuales reprimidos. Todo envuelto en un festival de sangre gore sin pies ni cabeza.

Desmesurada, pretenciosa y fascinante por igual, The Kiss of a Vampire es una película de visionado obligatorio. Y no por sus artificiosos efectos CGI, sino por su peculiaridad, su instinto de superación escena a escena y su amor declarado por el cine clase B en todos los niveles.

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