2025-11-17

Salas

Crítica de “Dos fiscales”: Sergueï Loznitsa y los ecos del estalinismo en clave de farsa judicial

Dentro de la competencia oficial se presentó Dos fiscales (Two Prosecutors, Zwei Staatsanwälte, 2025), dirigida por Sergueï Loznitsa. Ambientada en la Unión Soviética de 1937, la película se inicia con un detenido en una cárcel remota que redacta cartas dirigidas a Stalin o al fiscal regional. Denuncias de las violencias cometidas en los centros de detención bajo control del NKVD, la policía política del régimen estalinista. Una de esas misivas —escrita con sangre ante la falta de tinta— llega por azar a manos del joven fiscal Alexander Kornev, recién egresado de la facultad de Derecho.

Movido por un sentido de justicia, Kornev viaja a una prisión en la región de Briansk para entrevistar a Spetniak, el autor de la carta. El recluso acusa a los agentes del NKVD de fabricar un complot que justifique la represión contra antiguos militantes bolcheviques. En medio de un sistema opaco y represivo, el fiscal logra recoger su testimonio. Ambos —fiscal y detenido— comparten el mismo ideal revolucionario, pero quedan atrapados en la lógica paranoica del régimen. Finalmente, ambos serán etiquetados como agentes extranjeros y traidores a la patria.

La película exhibe una estructura judicial donde todo está predeterminado. Incluso el humor negro atraviesa la escena: los jueces devienen figuras grotescas, caricaturas de un poder sin rostro ni escrúpulos.

Desde sus inicios en los años noventa, Loznitsa ha alternado el documental con la ficción. En Dos fiscales, como en el resto de su filmografía, cada plano está pensado al detalle. No solo observa el presente desde el arte cinematográfico, sino que revisita las heridas del pasado con la precisión de un cronista. El film establece un cruce brutal entre la violencia institucional del estalinismo y la guerra que actualmente impulsa Vladimir Putin.

En su apuesta narrativa, Loznitsa se comporta como los “locos” de las parábolas medievales: aquellos que, bajo una apariencia ingenua, anuncian lo inminente. Nos sumerge en el pasado para desenterrar claves del presente. Y nos recuerda que, en muchas historias rusas, el desenlace siempre parece escrito con el eco de los disparos.

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