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Crítica de "Depredador: Cazador de asesinos": Un monstruo feo, vikingo y samurai
Depredador: Cazador de asesinos (Predator: Killer of Killers, 2025) recupera una idea que funcionó muy bien en la anterior Depredador: La presa (Prey, 2022): ambientar la trama en tiempos inmemoriales, con una guerrera nativa que luchaba con la destreza de su cuerpo contra la criatura intergaláctica.
Esta película con un estilo de animación tan brutal como el montaje y las sangrientas batallas que presenta, recurre al pasado para adentrarnos en las batallas que libran algunos de los guerreros más letales de la historia de la humanidad. Una invasora vikinga en una búsqueda de venganza junto a su joven hijo, un ninja del Japón feudal que se enfrenta a su hermano samurái en una feroz lucha por la sucesión, y un piloto de la Segunda Guerra Mundial que investiga una misteriosa amenaza de otro mundo contra los Aliados.
El planteo parece delirante pero recordemos que a Depredador le tocó enfrentar a Schwarzenegger en su mejor momento, a un terco Danny Glover y hasta el mismísimo Alien en el pasado. Entonces, la pregunta que surge es ¿por qué no enfrentaría a un vikingo o a un samurai en la misma película?
Estamos ante una saga nacida de las entrañas de la clase B, diferente a otras criaturas que pasaron a esa categoría con las secuelas. Depredador fue y será, con su controvertido cuerpo humano con tentáculos, un monstruo dispuesto a enfrentar a quién se le ponga enfrente, en una lógica a esta altura, propia de un videojuego. Las justificaciones argumentales siempre estuvieron en un segundo o tercer plano de la historia. ¿Por qué iban a estar primeras ahora?
Dicho esto, la producción dirigida por Dan Trachtenberg (Depredador: La presa), junto a Josh Wassung, logra un ritmo desaforado con una acción vertiginosa y una atmósfera de suspenso generada por un diseño de escenarios exquisito para los fanáticos de la animación. Los trazos del dibujo tiende a equiparar al Depredador con un Samurai en más de una ocasión, como si su diseño original siempre hubiera estado asociado a un guerrero de la Japón feudal.
El guion, a cargo de Micho Robert Rutare, basado en una historia co-creada por Trachtenberg y Rutare, es ambicioso en su intento por expandir el universo de Depredador de una manera inimaginable. El resultado es digno pero siempre, la última palabra, la tendrán los fanáticos de la franquicia.