“La noche está marchándose ya” ganó como Mejor Ficción Federal

Todos los ganadores de Festival Audiovisual Neuquén 2026

La película cordobesa de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini obtuvo el reconocimiento al Mejor Largometraje Federal de Ficción en el cierre de la quinta edición del FAN. Con 88 obras audiovisuales, cinco jornadas de actividades y una charla excepcional con Lucrecia Martel, el encuentro volvió a poner en primer plano la producción regional y la necesidad de construir pantallas para el cine argentino.

Todos los ganadores de Festival Audiovisual Neuquén 2026
domingo 01 de noviembre de 2026

El Festival Audiovisual Neuquén (FAN) concluyó su quinta edición con una ceremonia de premiación en el Museo Nacional de Bellas Artes, donde se entregaron los reconocimientos de las distintas competencias y categorías. La película cordobesa La noche está marchándose ya, de Ezequiel Salinas y Ramiro Soncini, se consagró como Mejor Largometraje Federal de Ficción.

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La historia que sigue a Pelu, un muchacho que, después de perder su trabajo como proyectorista, comienza a vivir secretamente dentro del cine donde consigue empleo como sereno. Una película que encuentra en ese universo de salas, pasillos y pantallas una forma de hablar sobre la soledad, la supervivencia y los vínculos que se construyen con los lugares que habitamos. Hay algo particularmente cinematográfico en ese personaje que, después de haber pasado su vida detrás de una máquina de proyección, termina refugiándose en el propio cine. Como si, cuando las puertas se cierran y las luces se apagan, todavía quedara alguien dispuesto a permanecer allí para que las historias no desaparezcan.

La ceremonia tuvo también su momento musical con la presentación de Magdalena Vitale, cantante neuquina que aportó una pausa artística y festiva a una noche atravesada por la emoción de los reconocimientos. Después llegaron las estatuillas, las menciones, los aplausos y los nombres de quienes, desde diferentes puntos del país y especialmente desde la Patagonia, encontraron en el festival una oportunidad para mostrar sus trabajos.

El anuncio del cierre dejó, además, una noticia para el futuro: la sexta edición del FAN se realizará en noviembre de 2027, una vez transcurridos los comicios electorales. La confirmación permite pensar en la continuidad de un encuentro que, después de cinco ediciones, empieza a ocupar un lugar propio dentro del mapa de festivales audiovisuales argentinos.

Una pantalla para las historias patagónicas

Pero el FAN no se explica solamente por sus premios ni por la cantidad de películas que consigue reunir. Su importancia está, sobre todo, en lo que significa para quienes producen cine lejos de los grandes centros de exhibición y de las estructuras tradicionales de la industria audiovisual.

Durante cinco jornadas, Neuquén recibió 88 obras audiovisuales provenientes de 16 jurisdicciones argentinas, con representación de las seis provincias patagónicas en distintas competencias. Hubo largometrajes de ficción y documentales, cortometrajes, animaciones, videoclips, microrrelatos, muestras especiales, actividades de formación y espacios de intercambio. Una programación que permitió poner en diálogo diferentes geografías, lenguajes y maneras de contar.

Para los realizadores de la región, disponer de una pantalla donde exhibir sus películas no es un asunto menor. Muchas producciones patagónicas encuentran dificultades para acceder a los circuitos comerciales, permanecen poco tiempo en cartelera o directamente no llegan a las salas. En ese escenario, el festival funciona como una ventana, pero también como un punto de encuentro: permite que quienes trabajan en el sector audiovisual conozcan el trabajo de sus pares, que el público se acerque a otras formas de representación y que las historias nacidas en el territorio puedan circular más allá de sus lugares de origen.

Hay una dimensión política y cultural en ese gesto. Porque cuando una película realizada en Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz o Tierra del Fuego encuentra una pantalla, también encuentra la posibilidad de construir una identidad, de contar sus propios conflictos y de discutir cómo se representa la Patagonia. No se trata únicamente de descentralizar la exhibición, sino de reconocer que el cine argentino está compuesto por muchas voces y que ninguna de ellas debería quedar al margen.

En ese sentido, el FAN sostiene una tarea que va más allá de los cinco días de programación. Acompaña a realizadores, promueve la formación, genera vínculos y contribuye a fortalecer una comunidad audiovisual que necesita continuidad, recursos y oportunidades concretas para desarrollar sus proyectos.

Lucrecia Martel: una conversación que trascendió la pantalla

Si hubo un acontecimiento que marcó especialmente esta quinta edición fue la presencia de Lucrecia Martel. Su visita había despertado expectativas desde el anuncio de la programación y terminó convirtiéndose en uno de los momentos más significativos del festival.

La directora de La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama participó de una charla abierta en el Cine Teatro Español que estuvo moderada por la realizadora neuquina Agnese Boaretto. El encuentro con el público ocurrió un día después de la proyección de Nuestra tierra, su documental sobre el asesinato de Javier Chocobar, integrante de la comunidad indígena Chuschagasta de Tucumán, y las disputas territoriales que atraviesan esa historia.

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Fue un encuentro excepcional. No solamente por la dimensión de una directora cuya obra transformó la manera de pensar el cine argentino contemporáneo, sino por la generosidad con la que compartió reflexiones sobre su trayectoria, sus búsquedas artísticas y su manera de entender el oficio.

Durante la conversación aparecieron el cine, el arte, la cultura, la tecnología y las transformaciones de nuestro tiempo. También el amor, entendido como una forma de relación con los otros y con el mundo. Martel habló desde la experiencia, pero sin convertir la charla en una lección magistral. Su pensamiento fue avanzando por asociaciones, preguntas y observaciones que invitaban a mirar más allá de las películas y a interrogar las imágenes que consumimos, producimos y compartimos.

En un contexto particularmente hostil para la cultura y para la producción cinematográfica en Argentina, su presencia también permitió poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿por qué seguir haciendo cine? La respuesta no apareció como una consigna, sino como una convicción que atravesó el encuentro. Hacer películas sigue siendo una manera de observar, de pensar, de discutir el presente y de imaginar otras posibilidades. Y, sobre todo, una forma de encontrarse con los demás.

La charla fue una oportunidad para que estudiantes, realizadores, trabajadores audiovisuales y espectadores pudieran escuchar de primera mano a una directora que construyó una obra singular, sin concesiones a las fórmulas y con una mirada profundamente personal sobre la sociedad.

En una edición que buscó fortalecer la producción regional, el diálogo con Martel adquirió un significado especial: recordó que el cine necesita libertad, riesgo, pensamiento y espacios donde las ideas puedan circular.

Cinco jornadas para seguir construyendo comunidad

La quinta edición también tuvo actividades de formación y desarrollo. El Laboratorio Neuquino de Proyectos en Desarrollo reunió iniciativas audiovisuales de la provincia y propuso un espacio de trabajo junto a profesionales de reconocida trayectoria. Las charlas con referentes de la industria, las funciones destinadas a estudiantes y las proyecciones especiales completaron una agenda que buscó acercar el cine a públicos diversos.

Porque un festival no termina cuando se apaga el proyector ni cuando se entrega la última estatuilla. También continúa en los proyectos que empiezan a gestarse después de una conversación, en los realizadores que encuentran un interlocutor, en las películas que consiguen un nuevo público y en los espectadores que descubren que esas historias también les pertenecen.

El FAN V consagró a una película cordobesa como gran ganadora, pero su celebración fue mucho más amplia. En las competencias hubo realizadores de distintas provincias, trabajos patagónicos que encontraron reconocimiento y producciones que demostraron la diversidad de una cinematografía que resiste y busca nuevos caminos de circulación.

La próxima cita será en noviembre de 2027. Hasta entonces quedará el recuerdo de estas cinco jornadas, de las salas habitadas, de las conversaciones que se prolongaron después de las funciones y de aquella charla con Lucrecia Martel que convirtió al Cine Teatro Español en un espacio de pensamiento colectivo.

En Neuquén, el cine volvió a encontrar una pantalla. Y para quienes cuentan historias desde la Patagonia, esa pantalla no es solamente un lugar donde proyectar una película: es la posibilidad concreta de ser vistos, escuchados y reconocidos.

Todos los ganadores, menciones y reconocimientos del FAN V

Cortometrajes Federales

  • Primera mención: Hablan las aves / Afwenchey Yämwethä, de Rodrigo Montani.
  • Segunda mención: Monstruo Madre, de María Canale.
  • Mejor Cortometraje Federal: Todos los nombres empiezan con M, de Carla Scolari.

Animaciones Breves

  • Primera mención: Piscina, de Abril Pereda.
  • Segunda mención: Jugada de gol, de Tomás Ariel Marco.
  • Mejor Animación Breve: Y si se encienden las estrellas, de Andrea Odreman y Emiliano Campos.

Videoclips Patagónicos

  • Primera mención: Para siempre, de Ignacio Bueno Sabathé.
  • Mejor Videoclip Patagónico: Sensei, de Carlos Echeverría.
  • Premio del Público: Salvando el Día, de Kiran Sharbis.

Largometrajes de Ficción

  • Mención especial: Hijo Mayor, de Cecilia Kang.
  • Mejor Largometraje Federal de Ficción: La noche está marchándose ya, de Ezequiel Salinas y Ramiro Soncini.

Microrrelatos Patagónicos

  • Casi, de Andrés Octavio Quintana.

Cortometrajes Patagónicos

  • Mejor Cortometraje Patagónico: Conociendo a Cuqui Honik, de Luis Urquiza.
  • Mención especial: Luz Mala, de David Aguilera.
  • Mejor Montaje: El infierno de lo humano, de Marcos Montes de Oca.
  • Mejor Actuación: Micaela Botto, por No cambié las cosas de lugar.
  • Mejor Sonido: Inchegen Awka Liwen, de Yvana Juárez.
  • Mejor Guión: Conociendo a Cuqui Honik, de Luis Urquiza.

Jurado Adolescente – Cortometrajes Patagónicos

  • Mención especial: Inchegen Awka Liwen, de Yvana Juárez.
  • Mejor Cortometraje Patagónico – Jurado Adolescente: El infierno de lo humano, de Marcos Montes de Oca.

Laboratorio Neuquino de Proyectos en Desarrollo

  • Entrega de diplomas a los participantes.
  • Anuncio de un aporte económico del Gobierno provincial.
  • Reconocimiento Especial a Lisandro Carcavallo, director de El infierno está encantador. Gulp 1985.

Largometrajes Documentales

  • Mención especial: Plata o mierda, de Toia Bonino y Marcos Joubert.
  • Mejor Largometraje Documental: La muerte es algo que le sucede a los demás, de Ana García Blaya.
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