El detrás de las historias de misterio en modo vertical

Charly Wasserman habla de sus series en Shorta: "Privilegio de sangre" y "Vientre ajeno"

“Las series verticales también pueden ser espacios para generar conversaciones, preguntas y debates necesarios”, señaló el realizador audiovisual.

Charly Wasserman habla de sus series en Shorta: "Privilegio de sangre" y "Vientre ajeno"
"Charly Wasserman"
"Charly Wasserman"
martes 29 de septiembre de 2026

Por un lado, un magnate muere y deja su imperio a un hijo secreto que nadie conocía, convirtiendo a la mansión familiar en una trampa con secretos oscuros que salen a la luz. Por otro lado, una mujer devota reza por las almas ajenas mientras controla la suya, y cuando Vera, su joven empleada, queda embarazada, ve una señal. Estas son las premisas de Privilegio de sangre y Vientre ajeno, que el realizador audiovisual Charly Wasserman estrenó en la plataforma de series verticales Shorta.

¿En qué circunstancias nacieron las historias?

Privilegio de Sangre fue mi primera experiencia escribiendo una serie vertical original para Argentina junto a Shorta, The Eleven Hub y todo su equipo de desarrollo. Si bien venía de trabajar adaptando verticales chinos para el mercado latinoamericano y escribiendo proyectos para España, esta era la primera vez que nos enfrentábamos al desafío de construir un contenido pensado desde cero para una audiencia local.

Con Vientre Ajeno la situación era diferente. Llegamos con más experiencia, más herramientas y una comprensión mucho más clara del lenguaje vertical. La ficción siempre da revancha. Nuestro oficio es un oficio del hacer: cuanto más hacés, mejor te volvés. Creo que eso se reflejó en cada etapa de Vientre Ajeno, desde el desarrollo hasta la escritura y el rodaje. También es una serie muy distinta.

Mientras Privilegio de Sangre está impulsada principalmente por el género, Vientre Ajeno está impulsada por sus personajes. Tiene referencias muy claras, influencias que van desde Stephen King hasta Margaret Atwood, pero en el fondo es una historia humana. Y eso, dentro de un formato que vive a la velocidad del vértigo, representa un desafío enorme.

La serie me planteó tres grandes retos. El primero fue construir personajes complejos en un formato que prácticamente no concede tiempo para presentaciones. En el vertical no existen las introducciones. Conocemos a los personajes mientras toman decisiones, se equivocan o se desmoronan. En ese sentido, la construcción del personaje antagónico, Ana María, interpretada magistralmente por Celina Font, fue uno de los grandes hallazgos del proyecto. Es una antagonista tridimensional. Sus decisiones son perturbadoras, pero responden a una lógica reconocible. Hay un método en su locura. Y quizás eso sea justamente lo más aterrador.

El segundo desafío fue abordar una temática socialmente incómoda y profundamente contemporánea dentro de un formato que habitualmente se asocia más al entretenimiento puro. Me entusiasma pensar que las series verticales pueden ser también espacios para generar conversaciones, preguntas y debates necesarios. Y el tercero fue absolutamente personal. Escribí gran parte de Vientre Ajeno mientras nacía mi segunda hija, Vera. Quien haya atravesado la llegada de un hijo sabe que es una experiencia emocionalmente sísmica. Creo que gran parte de ese torbellino emocional terminó filtrándose inevitablemente en la historia. Muchas veces creemos que escribimos ficción, pero la ficción siempre termina escribiendo algo sobre nosotros.

¿Qué similitudes y qué diferencias tiene hacer una serie vertical respecto a una tradicional en cuanto a lo narrativo?

La diferencia más evidente es que el formato vertical expone como nunca la batalla por la atención. Cuando escribís una serie tradicional sabés que el espectador, de alguna manera, ya tomó la decisión de sentarse frente a la pantalla. En cambio, cuando escribís una serie vertical estás peleando segundo a segundo contra las notificaciones, los mensajes, las redes sociales y todo el ecosistema digital que vive dentro del teléfono. Por eso cada episodio tiene que detener el scroll. Estamos hablando de capítulos de noventa segundos. Noventa segundos para generar curiosidad, construir emoción, provocar una reacción y dejar al espectador necesitando más.

¿Continúas desarrollando proyectos en la dinámica vertical? ¿Qué nos podés adelantar?

Junto a The Eleven Hub seguimos desarrollando varios proyectos que tendrán estreno y producción en los próximos meses, consolidando una alianza creativa que me entusiasma mucho porque compartimos una misma visión sobre hacia dónde puede evolucionar este formato.

Al mismo tiempo, estoy investigando e involucrándome cada vez más en modelos híbridos de producción que integran inteligencia artificial dentro del proceso creativo y audiovisual. Creo que estamos frente a una transformación profunda de la industria y me interesa estar participando activamente de esa conversación, entendiendo no solo las herramientas, sino también las nuevas formas narrativas que pueden surgir a partir de ellas.

Además, continúo desarrollando proyectos de ficción en formatos más tradicionales. Actualmente estoy trabajando en una serie horizontal para una plataforma y terminando mi primera película, un proyecto muy personal que me acompaña desde hace muchos años y que espero pueda encontrarse pronto con el público. Más allá de los formatos, mi búsqueda sigue siendo la misma: encontrar historias capaces de emocionar, incomodar y permanecer. Y si algo me enseñaron las series verticales, es que la duración de una historia nunca define su impacto.

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