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Crítica de “Impacto mortal (Deep Water)”: Renny Harlin y otra catástrofe con tiburones

El director de “Duro de matar 2”, “Riesgo total” y “Alerta en lo profundo” vuelve a internarse en el cine de supervivencia con tiburones, en una película que parece salida del universo de Roland Emmerich, aunque sin su sentido del humor.

Crítica de “Impacto mortal (Deep Water)”: Renny Harlin y otra catástrofe con tiburones
martes 25 de agosto de 2026

Impacto mortal (Deep Water, 2026) se suma a la lista de películas de catástrofes con tiburones, un subgrupo de producciones concebidas para el más puro entretenimiento y en las que el verosímil suele naufragar mucho antes que los protagonistas.

Aaron Eckhart y Ben Kingsley interpretan a los comandantes de un vuelo con destino a Shanghai que se estrella en medio del mar, sin llegar a tierra firme. Los sobrevivientes quedan repartidos entre las tres partes en las que se fragmenta el avión tras el impacto y, mientras intentan encontrar una manera de salir a flote, deben lidiar con el ataque de varios tiburones.

Impacto mortal tiene sus momentos, pero su principal problema es que nunca termina de decidir qué película quiere ser. Por momentos parece tomarse en serio su historia de supervivencia y, por otros, parece consciente de lo absurdo de su planteo. El resultado queda atrapado en un incómodo punto intermedio: la película no se entrega por completo al disparate, pero tampoco consigue construir un relato de supervivencia suficientemente sólido como para que sus excesos resulten convincentes.

Renny Harlin ya había explorado la combinación de supervivencia, espectáculo y tiburones en Alerta en lo profundo (Deep Blue Sea, 1999), pero aquella película entendía mejor las reglas del entretenimiento desmesurado. Impacto mortal, en cambio, presenta un elenco encabezado por los hoy poco aprovechados Aaron Eckhart y Ben Kingsley, acompañado por un reparto internacional de rostros menos conocidos, que parece puesto más para justificar la coproducción con China, España y Nueva Zelanda, que como conjunto de personajes capaces de despertar demasiado interés.

La película podría haber sido dirigida por Roland Emmerich, maestro de este tipo de relatos de catástrofe, desde Día de la Independencia (Independence Day, 1996) hasta El día después de mañana (The Day After Tomorrow, 2004) y 2012 (2009). En sus películas, incluso cuando la lógica narrativa se vuelve completamente disparatada, suele haber una dosis de humor y autoconciencia que permite al espectador entregarse al espectáculo sin exigirle demasiada coherencia.

Eso es justamente lo que le falta a Impacto mortal. El problema no es que haya un avión hundido en el océano, varios sobrevivientes desesperados y tiburones acechando alrededor. El problema es que la película parece pedirnos que tomemos demasiado en serio una premisa que, para funcionar, necesitaba un poco más de desparpajo, humor y complicidad con el espectador.

Así, lo que podría haber sido un entretenido disparate termina convertido en otro naufragio cinematográfico.

4.0
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