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Crítica de "Parir": El derecho a elegir cómo nacer
A partir del seguimiento de tres embarazos, el documental pone en discusión las prácticas obstétricas en Argentina y confronta la distancia entre la Ley de Parto Humanizado y su aplicación en el sistema de salud.
La Ley de Parto Humanizado N.º 25.929, sancionada en 2004 y reglamentada en 2015 mediante el Decreto 2035/2015, reconoce el derecho de las personas gestantes y sus familias a recibir información adecuada, participar en las decisiones sobre el nacimiento y atravesar el trabajo de parto, el parto y el posparto con respeto por sus tiempos y necesidades. A partir de ese marco normativo, el documental de Florencia Mujica analiza las diferencias entre los derechos establecidos por la legislación y las prácticas que aún persisten en buena parte del sistema de salud argentino.
El relato acompaña los embarazos de tres mujeres cuyas experiencias permiten observar distintas formas de transitar el nacimiento. Sus testimonios se complementan con la mirada de profesionales de la salud, entre ellos un médico obstetra que explica las razones clínicas que suelen fundamentar la creciente utilización de la cesárea, especialmente en relación con la seguridad y la previsibilidad de los procedimientos. La película contrapone esa perspectiva con otros enfoques que cuestionan la medicalización sistemática del parto y promueven modelos de atención centrados en las decisiones de la persona gestante.
Uno de los ejes de Parir (2017) es la representación de diferentes modalidades de nacimiento. Las imágenes de cesáreas conviven con el registro de un parto respetado realizado en la Maternidad Estela de Carlotto, institución que adopta un modelo de atención basado en el acompañamiento, la intervención mínima y el protagonismo de la persona gestante. A través de estos contrastes, la película expone distintas concepciones sobre el nacimiento y sobre el rol que ocupan los equipos médicos durante ese proceso.
Las intervenciones de profesionales de la maternidad profundizan el análisis sobre la importancia del parto como una experiencia que involucra tanto aspectos físicos como emocionales. Al mismo tiempo, el documental visibiliza prácticas que diversos organismos nacionales e internacionales identifican como formas de violencia obstétrica, entre ellas la realización de intervenciones innecesarias, la limitación de la movilidad durante el trabajo de parto, la separación temprana del recién nacido y la falta de información suficiente para tomar decisiones.
Desde una perspectiva de denuncia y sensibilización, la película busca instalar el debate sobre la autonomía de las personas gestantes y el cumplimiento efectivo de los derechos contemplados por la legislación vigente. Más allá de que en algunos pasajes privilegia una construcción argumentativa que contrapone de manera marcada las distintas posiciones, el documental encuentra su principal aporte en visibilizar un tema que continúa siendo objeto de discusión dentro del ámbito sanitario y social, invitando a reflexionar sobre las condiciones en que se produce el nacimiento y sobre la posibilidad de ejercer una elección informada y respetada.