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Jean-Pierre Esquenaz y "Las series televisivas" ¿el futuro del cine en debate?

Jean-Pierre Esquenazi analiza el crecimiento del formato y su impacto en la industria audiovisual, cuestionando el lugar del cine en el presente.

 Jean-Pierre Esquenaz y "Las series televisivas" ¿el futuro del cine en debate?
domingo 03 de mayo de 2026

Las series televisivas dejaron de ocupar un lugar marginal para convertirse en un eje central del consumo cultural. El libro Las series televisivas. ¿El futuro del cine? (La Marca Editora) de Jean-Pierre Esquenazi parte de ese desplazamiento: ya no se trata de comparar formatos, sino de entender un cambio estructural en la producción y recepción de relatos.

El autor reconstruye ese proceso desde sus bases históricas y económicas. Las series no surgen como una evolución espontánea del cine, sino como una respuesta a las condiciones específicas de la televisión: programación fragmentada, fidelización de audiencias y repetición episódica. En ese sentido, su consolidación no es casual, sino el resultado de una lógica industrial precisa.

Durante décadas, las series fueron consideradas un producto menor. Esa mirada, arraigada en sectores culturales y académicos, se sostenía en prejuicios vinculados a lo masivo y lo comercial. Esquenazi señala que esa resistencia no impidió su expansión, pero sí retrasó su análisis riguroso.

El cambio comienza a percibirse cuando ciertos títulos generan fenómenos de audiencia y discusión pública. A partir de los años noventa, el crecimiento sostenido del formato obliga a reconsiderar su lugar en el ecosistema audiovisual. Las series dejan de ser un consumo doméstico para convertirse en un objeto de debate cultural.

Uno de los aportes centrales del libro es el análisis de las formas narrativas. A diferencia del cine, limitado por la duración, las series desarrollan tramas en el tiempo, construyen universos complejos y permiten una evolución sostenida de los personajes.

Este “arte del tiempo”, como lo define el autor, modifica la relación con el espectador. Ya no se trata de una experiencia cerrada, sino de un vínculo prolongado que se construye episodio a episodio. La serialidad introduce una lógica de acumulación y variación que redefine la escritura audiovisual.

En este contexto, el personaje deja de ser una figura fija para convertirse en un proceso. Las series permiten explorar contradicciones, cambios y matices que el cine, por su estructura, solo puede sugerir. Esta expansión narrativa explica en parte su capacidad de generar identificación y debate.

El libro también examina la economía de las series, un aspecto clave para entender su consolidación. La producción televisiva responde a una doble lógica: por un lado, la necesidad de atraer audiencia; por otro, la de sostener modelos de negocio basados en la continuidad.

En este esquema, la industria estadounidense aparece como referencia dominante. Su capacidad de producción, distribución y adaptación ha marcado el desarrollo global del formato. No se trata solo de volumen, sino de una estructura que favorece la innovación dentro de un marco industrial estable.

Lejos de limitarse al entretenimiento, las series funcionan como un espacio de representación de tensiones contemporáneas. Esquenazi subraya que muchas de ellas abordan cuestiones políticas, sociales y culturales, configurando una forma de lectura del presente.

Esta dimensión refuerza la idea de que las series no solo compiten con el cine, sino que ocupan un lugar específico en la construcción de imaginarios. Su capacidad para integrar múltiples líneas narrativas y perspectivas las convierte en un dispositivo de observación social.

El interrogante que organiza el libro no busca una respuesta cerrada. Más que anunciar el fin del cine, Esquenazi propone pensar una transformación del campo audiovisual. Las series no reemplazan al cine, pero sí modifican sus condiciones de producción, circulación y recepción.

En ese sentido, el libro funciona como una herramienta de lectura: permite entender por qué las series se volvieron centrales y qué implicancias tiene ese proceso para el futuro de las narrativas audiovisuales.

Como ensayo, Las series televisivas evita el tono celebratorio y también la descalificación. Su enfoque combina análisis histórico, teoría de los medios y estudio de casos, ofreciendo un panorama que resulta útil tanto para especialistas como para lectores interesados en el tema.

El valor del libro radica en su capacidad para ordenar un fenómeno disperso. Frente a la proliferación de contenidos y discursos, propone un marco que permite pensar las series como parte de una transformación más amplia de la cultura contemporánea.

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