Prime Video

Crítica de "Bolas arriba": Una comedia que roza el papelón

"Bolas arriba" convierte el fútbol en una excusa para acumular clichés, errores y escenas sin sentido en una comedia que nunca encuentra rumbo.

Crítica de "Bolas arriba": Una comedia que roza el papelón
martes 14 de abril de 2026

Bolas arriba (Balls Up, 2026), dirigida por Peter Farrelly, propone una final de la Copa del Mundo ficticia en Brasil con Argentina como rival. Dos ejecutivos de marketing viajan después de que una campaña para promocionar preservativos se desmorona. En ese contexto, irrumpen en el partido y logran una hazaña involuntaria: impedir el empate del equipo local. Argentina se corona campeón. A partir de ahí, el dúo protagónico corre. La película también: no por decisión, sino por inercia.

El recorrido de los protagonistas se sostiene en persecuciones y desbordes que se repiten hasta volverse previsibles. Mark Wahlberg y Paul Walter Hauser encarnan personajes que no cambian, como si la evolución fuese un lujo innecesario. La lógica parece sencilla: si una escena no funciona, se la estira. Si tampoco funciona, se la vuelve a intentar. El humor queda en una zona hipotética: está anunciado, pero no aparece.

Brasil se presenta como una suma de lugares comunes asociados a una mirada estadounidense sobre Latinoamérica, ordenados sin matices: crimen, caos, corrupción, multitudes, música tradicional para rellenar. No hay construcción de espacio, hay señalización constante. La película no observa, enumera. Con Argentina ocurre algo similar: la final funciona como excusa narrativa, pero carece de desarrollo. Es un punto de partida que no conduce a ningún lugar.

Farrelly vuelve a la comedia con un material que no termina de tomar forma. La puesta acompaña el desorden en lugar de organizarlo. El guion de Paul Wernick y Rhett Reese acumula situaciones como si la acumulación pudiera reemplazar una idea. El patrocinio de preservativos, presentado como detonante, queda aislado. No genera tensión, no articula, no deja consecuencias. Apenas está.

El resultado se apoya en el ruido como único recurso. El elenco, que incluye a Eva De Dominici, queda atrapado en esa dinámica sin margen de intervención. Bolas arriba expone un problema de base: no entiende el mundo que representa ni el género que intenta sostener. El fútbol queda reducido a excusa, Brasil a caricatura y la comedia a una sucesión de intentos fallidos.

1.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS