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Crítica de "Poker Face T2": Una road movie criminal de Rian Johnson que reinventa el misterio en clave feminista
La segunda temporada de "Poker Face" eleva la fórmula de crímenes semanales con una Natasha Lyonne explosiva, estrellas invitadas y el estilo cinematográfico de Rian Johnson. Misterio, humor ácido y una protagonista con radar para las mentiras.
En un paisaje saturado de thrillers formulistas, la segunda temporada de Poker Face (2025) marca la diferencia con estilo retro, ritmo moderno y una protagonista irrepetible. Charlie Cale, interpretada por una encendida Natasha Lyonne, sigue su carrera por la ruta estadounidense, resolviendo asesinatos en cadena como si la verdad fuera una estación de servicio en plena huida.
La serie creada por Rian Johnson, ya consolidado como maestro del whodunit tras Knives Out, no se conforma con repetir una fórmula: la reinventa con ingenio, potencia actoral y un aire de televisión de los 70 con esteroides narrativos.
Charlie Cale no es una detective, no tiene placa ni entrenamiento, pero tiene un don: sabe cuándo alguien miente. Y con eso le basta para arruinarle la semana a más de un criminal. La gracia no está solo en su talento, sino en cómo la serie lo articula como una forma de resistencia femenina: una mujer que no necesita pruebas, solo corazonadas certeras, para poner al mundo patas para arriba.
Cada episodio de Poker Face funciona como una cápsula cinematográfica: hay persecuciones, explosiones, estrellas juveniles y hasta una funeraria como escenario de un crimen. La estructura inspirada en Columbo (1968) permite que la serie se mantenga fresca y dinámica, sin perder una coherencia estética notable.
Esta temporada brilla con la presencia de grandes figuras invitadas, entre ellas Cynthia Erivo, que interpreta a unas memorables quintillizas en un despliegue actoral sorprendente, además de Melanie Lynskey, Taylor Schilling, Giancarlo Esposito, Katie Holmes, Awkwafina, Kumail Nanjiani y John Mulaney, cada uno aportando su sello a estos episodios que funcionan como pequeñas películas.
El gran mérito de Johnson es haber resucitado el formato de serie episódica con misterio semanal sin que parezca un ejercicio nostálgico. Poker Face es moderna, punzante y accesible. Un producto que respeta la inteligencia del espectador y le ofrece algo raro hoy en día: diversión sin subestimación.