75 Berlinale

Crítica de "Blue moon": Richard Linklater tras el telón del tiempo

Linklater propone un examen analítico del discurso artístico y su vínculo con momentos de trascendencia, donde el director y el elenco exploran un camino definido por el instante y la resonancia cultural.

Crítica de "Blue moon": Richard Linklater tras el telón del tiempo
domingo 23 de febrero de 2025

“¿Viste que en el matrimonio se dice 'en las buenas o en las malas'? Creo que, en términos de mi vida, he entrado en la parte de 'las malas', y sucedió tan silenciosamente que ni siquiera me di cuenta”. Con esa cita comienza el texto del catálogo de la Berlinale sobre Blue moon (2025), última película del ecléctico y talentoso director Richard Linklater.

La cita es muy pertinente, por cuanto el guion de Robert Kaplow está plagado de frases, respuestas y “oneliners” que uno desearía tener la memoria suficiente como para recordarlos. La acción sucede en una sola noche y en un solo lugar. Es el 31 de marzo de 1943, la noche del estreno del musical Oklahoma!, de Richard Rogers, con quien el protagonista de la película Lorenz Hart escribió más de 1000 canciones inoxidables. La que da título a la película, pero también muchas otras, posiblemente mejores pero algo menos conocidas (como My Funny Valentine, The Lady Is a Tramp y Bewitched, Bothered and Bewildered).

Indagación sobre el arte, la amistad y el amor, en esa noche, en un mundo en guerra (la segunda “gran guerra”, aunque aquí también se discuta eso, ya que “nada hay de grande en ninguna guerra) Hart habrá confirmado de que aquello del “en las malas” efectivamente signaría el poco tiempo que le quedaba (el compositor murió a los 48 años en noviembre de 1943). Ethan Hawke, parte de la familia Linklater desde la reconocida (y exitosa) saga de Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes de la medianoche), le pone el cuerpo a un difícil desafío. Si bien hay muchos personajes que entran y salen de cuadro (Andrew Scott como Richard Rodgers, Margaret Qualley como la protegida de Hart, Elizabeth, y Bobby Cannavale como el cantinero y confidente), lo cierto es que Hawke ocupa el centro de la escena y es su discurso el que lleva la película. El guión tan perfecto también implicaba un peligro: el de transformar la película en una performance, en un unipersonal, un stand up. Sin embargo,  la película y su actuación logran el muy difícil desafío de alcanzar equilibrio entre distancia y compromiso. Es la primera (ejercida por el propio personaje) la que genera tantos inolvidables momentos de humor; es el segundo el que permite que nos acerquemos a la historia de vida de un creador impar.

No deberían ya sorprendernos los giros y sorpresas en la carrera de Linklater. Su película anterior Hitman fue, con diferencia, de lo mejor de la edición 2023 del Festival de Venecia (solo el prejuicio contra las comedias puede explicar su programación en la selección oficial, pero fuera de competencia). De aquella comedia (romántica) de acción sobre quien se hace pasar por asesino a sueldo, a esta amorosa mirada sobre un creador no tan conocido por las nuevas generaciones. La música y el cuidado por la palabra, temas que también interesan a Linklater y hacen a su mundo. Ese en el cual, como en Boyhood, se puede rodar una película durante 13 años. Sí, estaremos en “las malas”, pero hay también un mundo mejor.

9.0
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