En Teatro El Extranjero
“Mis libros, tus libros”: un enigmático vínculo en escena atravesado por clásicos literarios
La obra escrita por Nicolás Marina, quien además la dirige junto a Eleonora Di Bello, cuenta con las actuaciones protagónicas de Matias Dinardo y Verónica Mayorga. Post función, el equipo dialogó con EscribiendoCine sobre la propuesta artística.
Si bien las traducciones y las versiones de los clásicos literarios pueden tener ciertas variaciones a lo largo del tiempo y el espacio, la esencia de la historia, al igual que sus personajes y situaciones, suele mantenerse. Por lo tanto, dichas cuestiones son reconocidas y compartidas por lectores de diferentes generaciones y orígenes. Pero, ¿qué pasaría si toda esa información acumulada se mezclara y diera paso a nuevos relatos? Este planteo, sumado a las vicisitudes de una expareja, se aborda en la obra Mis libros, tus libros, escrita por Nicolás Marina -quien además la dirige junto a Eleonora Di Bello-.
La puesta escénica comienza tras la finalización de una relación amorosa y postula una pregunta: ¿qué cosa de la otra persona queda en nosotros? Así, Soledad (Verónica Mayorga) recibe en su casa la visita inesperada de su exnovio, Darío (Matias Dinardo). Y él le revela algo sorprendente: las obras literarias de ambos, que convivieron durante años en la misma biblioteca, se mezclaron y se convirtieron en textos nuevos. En el lapso de una noche deben encontrar la manera de regresarlos a su versión original.
La experiencia literaria y teatral en primera persona: entrevista con el equipo de la obra
¿En qué circunstancias nació la historia? ¿Partió de situaciones personales/verídicas o totalmente ficticias?
Nicolás Marina: La obra surgió de la fusión de una serie de experiencias personales e imaginadas que cristalizaron en esta pareja ficticia que conforman Darío y Soledad, los protagonistas. Creo que la forma en que nos relacionamos con los objetos es un reflejo de cómo nos relacionamos las personas y con la vida en general. Alguna vez una ex pareja me reprochó el cuidado obsesivo que le dispensaba a los libros, como pretendiendo abolir las marcas del paso del tiempo en ellos y sin disfrutarlos (algo que, por suerte, con los años atenué).
Años después, con otra ex pareja, al devolverme ella un libro que le había prestado, imaginamos la absurda escena de los volúmenes de su biblioteca entrando en conflicto con mi libro intruso. Esa idea original fue mutando hasta convertirse en la historia de esta ex pareja que, tras la convivencia, descubre que sus libros cambiaron. La obra fue durante un buen tiempo un boceto inacabado hasta que, en 2023, gracias a la Diplomatura de Dramaturgia del Centro Cultural Universitario Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA me llegó la posibilidad de presentarla como un semi-montado en el torneo de dramaturgia que organiza todos los años Timbre 4, en el marco de Festival TABA, y que ese año gané.
Matías y Verónica interpretan a una ex pareja aficionada por la literatura, ¿qué cuestiones consideraron para construir sus personajes y entablar el vínculo en escena?
Matías Dinardo: Para construir a Darío, me apoyé mucho en su relación con los libros, no solo como objeto de estudio o pasión, sino como refugio. Es un tipo que estructura su vida alrededor de ellos, y eso lo vuelve obsesivo, rígido, pero también profundamente sensible. A Vero Mayorga ya la conocía, trabajamos varias veces juntos y en esta nueva temporada, la segunda, nos animamos a usar nuestro vínculo preexistente para confiar mucho el uno en el otro y hacer crecer la relación de los personajes desde ahí. El año pasado el personaje lo interpretó Ailín Zaninovich, con la que fue un placer trabajar también. Ahora se fue a vivir a México a buscar nuevos rumbos por la falta de trabajo actoral que hay en Argentina en este momento. Con ambas nos enfocamos en los pequeños gestos cotidianos, el gran amor que se tienen los personajes, pero, aun así, hay una distancia, una acumulación de ausencias: ya no logran encontrarse en el mismo lenguaje.
Verónica Mayorga: Creo que no lo pensé tanto desde el personaje. Mí proceso antes del estreno fue muy corto, un mes más o menos, porque no estuve en la primera temporada. Así que me concentré en aprender la letra y estar muy presente en los ensayos para que el personaje fuera descubriéndose. Con Mati nos conocemos hace varios años y ya hemos trabajado juntos así que desde el principio apareció una complicidad en la actuación. Y creo que el vínculo de esta pareja no me es lejano. No porque me haya pasado exactamente lo mismo, pero los conflictos de comunicación en los vínculos son universales.
Si pensamos en los libros de sus vidas, fuera de la ficción, ¿en qué capítulo consideran que están? ¿por qué?
N.M: Esta pregunta plantea un dilema interesante. Porque, ¿cómo sabe uno en qué punto del libro de su vida se encuentra? Querría pensar que me estoy aproximando a un desenlace satisfactorio, con un largo epílogo sin grandes sobresaltos, pero a lo mejor estoy recién en el arranque de la historia y todavía me esperan muchas sorpresas y complicaciones…
Eleonora Di Bello: Estaría en el capítulo donde todas las tramas de los anteriores comienzan a entrelazarse y tomar un sentido en conjunto. Cada hecho anterior toma una dimensión completamente nueva y se resignifica para dar lugar a los proyectos concretados y empezar a pensar los nuevos con otras perspectivas.
M.D: Siento que estoy en un capítulo de transición, de esos en los que el personaje empieza a conectar puntos de su pasado para tomar impulso hacia algo nuevo. Es un momento de mucha introspección, pero también de decisiones. Me encuentro replanteándome qué tipo de historias quiero contar, qué espacios quiero habitar en lo profesional y en lo personal. Es como si estuviera reescribiendo una parte de mí con más claridad, dejando atrás algunas dudas y confiando más en lo que tengo para ofrecer. Es un capítulo con más acción y eso me gusta.
V.M: Estoy en la mitad del libro. Tengo 41 años, así que sería el capítulo "la mitad de la vida". Un punto donde ya hay bastante recorrido y experiencias transitadas, y lo energético te hace focalizar, elegir dónde querés estar y dónde no, como si lo genuino tomara cada vez más lugar. Con toda la crisis existencial que eso trae, ¿no? El capítulo también podría llamarse "la crisis de la mitad de la vida" (risas)
Así como en la historia de la obra surge una fusión de textos preexistentes que da origen a nuevos relatos, en sus casos, fuera de la ficción, pensando en la profesión, ¿qué mezclas se produjeron en sus caminos artísticos?
N.M: Además de ser dramaturgo, trabajo como guionista desde hace 20 años, así que estoy acostumbrado a que mi labor artística se fusione con la de otros: colegas con los que me ha tocado compartir una autoría, directores, productores y actores que le aportan algo al texto escrito. Con la dramaturgia sucede lo mismo, aunque sea un trabajo más personal y no tan al servicio de la industria del entretenimiento como sucede con los guiones audiovisuales. De hecho, creo que toda obra de teatro es producto de una confluencia de miradas. En el caso de Mis libros, tus libros, a mi mirada se sumó la de Eleonora, la mirada de los actores, Matías y Vero (más Ailín, la actriz de la primera temporada); la mirada de José, el diseñador de la iluminación; la mirada de Vessna, que diseñó el vestuario y la escenografía, más la de Analía y Fernando que fueron los que la realizaron, y la de Nacho el asistente de dirección. Todos ellos, y también otros actores y colegas que en algún momento se acercaron al proyecto o leyeron el texto, aportaron su visión; y así, inevitablemente, el texto fue cambiando. Así que ya no es más ni mi obra ni su obra, sino nuestra obra.
E.D.B: Mi camino tuvo montones de vaivenes. Específicamente en el teatro empecé a estudiar actuación, después me enamoré de la dirección, hice muchos trabajos de asistencia de dirección y también de producción ejecutiva. Y, sin dudas, mi profesión de abogada me ayudó a adquirir herramientas que me permitieron desarrollar esta última. Muchos caminos fueron confluyendo para encontrarme hoy compartiendo con este equipo maravilloso este hermoso proyecto en el que mezclamos saberes y experiencias para que sea definitivamente nuestra obra.
M.D: Siempre me gustó mezclar lenguajes y referencias en lo que hago. Vengo del cine y de la escritura, y siento que cada proyecto que encaro es una combinación de todo lo que fui absorbiendo: el teatro, la literatura, el cine, incluso lo cotidiano. En este caso, en Mis libros, tus libros, se dio una mezcla interesante entre la precisión del texto de Nicolás y la libertad que nos dieron los directores para explorar matices en escena. Se volvió un diálogo vivo entre dramaturgia, actuación y dirección. También creo que hay algo de mi propio recorrido como escritor que se filtró en Darío, en su relación con las palabras, con la memoria, incluso con su exceso de pensamiento, tema que exploré en mi cortometraje Pensadero de 2022. Esas mezclas —como los libros que se entrelazan en la obra— terminan dándole más capas a cada historia que contamos. ¡Sinergia pura!
V.M: ¡Uf! Miles de mezclas y alquimias. Miras para atrás y podés ver todos los puntos que se conectaron para llegar a donde estas. Personas, estudios, trabajos artísticos, otros trabajos, viajes, lecturas, películas, charlas, talleres de lo que sea... Todo está entretejido. Estamos acostumbrados a ver las cosas de manera polarizada, pero en realidad somos seres más complejos. ¡Así que aguante las mezclas! ¡Ahí está la creatividad!
En Teatro El Extranjero
Mis libros, tus libros se presenta los viernes a las 20 en el Teatro El Extranjero, ubicado en Valentín Gómez 3.378, Capital Federal. Entradas en boletería de la sala y Alternativa Teatral.