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Crítica de “Sala de comunicaciones”: Bruce Willis y Kevin Dillon en otra película para el olvido
“Sala de comunicaciones” se suma a la larga lista de producciones de bajo presupuesto fallidas en la que participó Bruce Willis antes de retirarse.
Sala de comunicaciones (Wire Room, 2022) se parece mucho a Hot Seat: En la mira (Hot Seat, 2022), la película con Mel Gibson y también Kevin Dillon. No se parecen solo por la participación del hermano gordo de Matt Dillon, sino porque todo sucede en una sala con un personaje sentado en una silla frente a una pantalla.
En esta ocasión, la historia trae al agente Mueller (Bruce Willis), director de un centro de vigilancia de criminales peligrosos. Junto al nuevo agente Justin Rosa (Kevin Dillon), deben monitoear al traficante de armas Eddie Flynn (Oliver Trevena), de un equipo SWAT integrado por policías corruptos, que quieren matarlo y destruir pruebas incriminatorias.
Dirigida por Matt Eskandari y con guion de Brandon Stiefer, la película cuenta con malas decisiones de dirección, un montaje hecho a las apuradas y una puesta en escena sencillamente confusa. A esto se suman errores groseros de continuidad que le restan seriedad a una producción que ya estaba destinada a la clase B.
La presencia de Bruce Willis y Kevin Dillon se desperdicia. Sus personajes, que podrían haber sido el eje de la tensión dramática, resultan planos y carentes de química. La teoría de que filmaron sus escenas por separado cobra fuerza con el correr de los minutos. Como en el film con Mel Gibson, el protagonista es Dillon, y el veterano actor de renombre aparece sólo unos minutos en escenas marginales al relato.
Este tipo de películas sigue una lógica interna similar: una primera escena con el astro del poster, luego el tipo desaparece y la historia es contada por el actor secundario. La estrella aparece esporádicamente (hablando por teléfono la mayoría de las veces), para reaparecer en el final como “colaboración” al verdadero protagonista en la resolución del conflicto.
Sala de comunicaciones tenía el potencial para ser una película de acción al menos entretenida, con una premisa interesante. Sin embargo, la producción falla en todos los aspectos, siendo otra película mediocre con estrellas del cine de acción de antaño, con tendencia al olvido.