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Crítica de “Un gato con suerte”: el intento fallido de explicar la teoría de la reencarnación

Coproducida entre Reino Unido y Canadá, “Un gato con suerte” es la nueva película del famoso animador Christopher Jenkins, un film que pretende mostrar una historia sofisticada y adulta para su público infantil, pero termina haciendo lo contrario.

miércoles 17 de abril de 2024

Beckett es un gato mimado y egoísta que da por sentada la buena suerte que ha tenido. Sin embargo, cuando pierde descuidadamente su novena y última vida, este gatito se pone en campaña para que las cosas vuelvan a ser como antes. Tras varias solicitudes rechazadas, logra volver a la vida, pero con la novedad de reencarnar en diversas formas para darle una lección y que aprenda a valorar su vida.

Aunque la premisa de Un gato con suerte (10 lives, 2024) no es tan original como se esperaría, la película esconde un mensaje subliminal en el que, bajo la excusa de enseñar a su audiencia a valorar la vida y sus consecuencias, ofrece una explicación práctica sobre la teoría de la reencarnación y lo que ocurre después de la muerte. Todo esto está representado de manera agradable, con un toque onírico y sutil que invita a la reflexión.

A pesar del concepto ingenioso y educativo que presenta, la narrativa de la película no logra hacerle justicia del todo. La elección de subestimar a su audiencia y emplear un ritmo lento y sobreexplicativo causa cierta desorientación y aburrimiento. La introducción de personajes continúa incluso en el segundo acto, sin indicar cuándo la trama podría avanzar hacia un conflicto más serio o algo que rompa con la monotonía establecida. Mientras el gato Beckett reencarna repetidamente en diferentes animales, la película abusa de este recurso como relleno, sin lograr transmitir efectivamente el mensaje sobre el valor de la vida y la reencarnación.

A medida que se acerca el final, la trama abandona este recurso y se centra en un problema serio relacionado con Rose, la dueña de Beckett. Aunque se han dado algunos indicios previos, este conflicto se resuelve rápidamente y sin impacto, lo que hace que el clímax de la historia carezca de fuerza.

Visualmente, Un gato con suerte presenta un estilo de animación simple y correcto, aunque descuidado en algunos aspectos, especialmente en la representación de los personajes humanos, que lucen poco naturales.

Una película con buenas intenciones, que evita abordar temas religiosos pero que, sin embargo, no logra encontrar un equilibrio narrativo. De esta manera desaprovecha su potencial al priorizar una historia repetitiva y poco confiable, lo que resulta en una experiencia decepcionante para su audiencia infantil.

3.0
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