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Crítica de "Mi mascota es un león": El mundo puede cambiar

La filmación se realizó durante tres años en Sudáfrica, permitiendo que el elenco formara vínculos y creciera con los animales presentes en la película. Las escenas entre De Villiers y el león son genuinas y no utilizan CGI.

Crítica de "Mi mascota es un león": El mundo puede cambiar
sábado 01 de junio de 2019

En Mi mascota es un león (Mia et le Lion blanc, 2018), Mia (Daniah De Villiers) tiene once años cuando comienza una relación extraordinaria con Charlie, un león blanco nacido en la granja felina de sus padres Alice (Mélanie Laurent) y John (Langley Kirkwood) en Sudáfrica. Ambos crecen como hermanos, más allá de Mick (Ryan Mac Lennan), el hermano de Mia, quien es muy unido a ella. El lazo que construyen la niña y el león es muy fuerte; son inseparables. Tres años más tarde, Charlie se convierte en un imponente león. Mia descubre el secreto oculto detrás de la granja: su padre vende leones a los "cazadores de trofeos". Mia ahora tiene una misión: salvar a Charlie contra viento y marea, y su hermano será su mejor aliado.

Gilles de Maistre es un director y guionista francés de temple intrépido, ya que en este filme no aborda un tema taquillero, demostrando un especial interés por los derechos de los animales, sin preocuparse por un rédito económico, lo cual es muy valioso. Filmar en África con semejantes animales debe haber sido arriesgado y toda una aventura y aprendizaje para el equipo y para nosotros. Claro que es un relato entretenido, con escenas de acción y suspenso bien logradas, y la música acompaña adecuadamente.

Si bien el guion es predecible, la realidad es que los amantes de los animales no esperamos grandes giros argumentales, sino disfrutar en familia de la belleza de los lugares y contemplar su majestuosidad. Y, desde ya, nutrirnos del amor que despierta en nosotros la fuerza de la relación entre los protagonistas, Mia y el león Charlie. Eso se logra ampliamente: observamos el crecimiento de Mia y de este leoncito cachorro hasta que cumple tres años y debe irse porque representa un peligro. Además, la intensa lucha por salvarlo y el dificultoso trabajo de llevarlo a una reserva para que consiga la libertad que le arrebató el hombre.

La mirada de un animal es magia pura; transforma todo lo "oscuro" que existe a nuestro alrededor en amor y pureza. La codicia y el dinero son lo opuesto a la felicidad. ¿Cómo sería el mundo sin ellos? Con toda sinceridad, no me gustaría vivir en él. Este filme nos relata una maravillosa historia y, además, tiene la clara intención de concientizarnos y humanizarnos, ya que si nuestra actitud hacia el tema no cambia de raíz, pronto los leones, por ejemplo, desaparecerán por completo.

7.0
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