Los autos locos

Roger Corman: Death Race 2050

El debut en la dirección, del también actor, G.J. Echternkamp, Roger Corman: Death Race 2050 (2017), viene con el aval nada más ni nada menos de Roger Corman, quien produce esta alocada comedia de acción y humor negro, secuela de su original Death Race 2000 (1975).

Roger Corman: Death Race 2050
lunes 19 de junio de 2017
La película, en esta oportunidad, se presenta como una sátira del mundo de los realitys, los deportes extremos y la banalización de la muerte, exponiéndose de una manera particular, para entretener, pero también, para reflexionar, algunos puntos de la sociedad de consumo en la que vivimos y que banaliza la muerte hasta convertirla en una categoría de culto.Malcolm McDowell interpreta a Chairman, la cabeza del gigantesco equipo de producción de la carrera de la muerte, un certamen en el que competidores de diferentes partes del mundo se alistan para poder ganar un suculento premio a partir de la eliminación constante de personas que se les colocan delante de los automóviles.Los competidores son presentados cada uno con sus características, un megalómano que sólo desea mostrarse, una joven idealista que intentará torcer el destino de la competencia, una ególatra cantante que explota su fama manejando el auto, y un misterioso corredor que esconde su verdadera identidad, entre otros.La película avanza en una primera etapa presentando el mundo apocalíptico y decadente en donde la carrera, y cada uno de sus protagonistas, tendrán la competencia. Para eso se toma su tiempo, juega con ellos, con sus autos, con cada detalle que los determinará luego en el devenir de la carrera.La batería visual apoyará cada escena, y también la implementación de escenarios y contextos en los que los automóviles avanzaran destrozando a los ocasionales transeúntes, pero también, a aquellos que buscan fama siendo sacrificados por sus ídolos.Justamente la idea de “15 minutos de fama”, aquella que ronda la estructura de los programas de realidad que pululan por las televisiones del mundo, es expuesta y llevada al extremo en una película que sabe que su factoría no es la mejor, ni mucho menos el guion, pero que puede superar y sortear obstáculos a partir de la utilización de la ironía y el cinismo como medio narrativo más importante.No importa ya si por momentos todo se vuelve inverosímil, porque justamente en su inverosimilitud es en donde Roger Corman: Death Race 2050 funda su razón de ser, cercana al cine clase B, con sus eternos zooms, sintetizadores y fuera de foco.Roger Corman: Death Race 2050 es una buena oportunidad para recordar al cine como entretenimiento, pero también para comprender que más allá de la forma y el género se pueden analizar comportamientos desde la hiperbolización y la superación de límites autoimpuestos, entendiendo al soporte como un vehículo de reflexión y lúcida crítica.
6.0
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