2026-08-22

Netflix

Crítica de "Mourinho", un documental “especial” para “The Special One”

La miniserie sobre José Mourinho, entrenador portugués, está dividida en tres capítulos y dirigida por el cineasta británico Joe Pearlman.

Mourinho (2026) muestra distintos tramos de la vida de José en paralelo con los equipos que dirigía en cada momento. Comienza con material de archivo de su etapa en el FC Porto de Portugal, donde logró ganar la Champions League. A esto se suman los testimonios de sus asistentes y colaboradores, además de algunos jugadores que marcaron una era en su recorrido como director técnico, como Frank Lampard, John Terry y Luis Figo.

El mecanismo de la serie es claro y concreto: se recupera material de archivo en el que aparece el Mourinho polémico que lo hizo amado y odiado, para que luego él mismo comente aquellas situaciones y, con la astucia que lo caracteriza, logre salir de la incomodidad que podrían llegar a generar.

Pareciera que tres capítulos no alcanzan para abarcar el inmenso palmarés de José. El enfoque principal está puesto en sus pasos por Chelsea, Porto, Inter de Milán y su conflictiva etapa en el Real Madrid, para luego regresar nuevamente al club inglés. Sus experiencias en otros equipos de la Premier League, Turquía e Italia apenas aparecen de manera fugaz, hasta llegar al comienzo de su último paso por el Real Madrid.

Mourinho accede a mostrar otra cara diferente a la que el mundo del fútbol conoce: una versión más humilde y, sobre todo, más humana. Sentimientos que se creía que “The Special One”, como lo bautizaron los hinchas ingleses, no tenía. No acepta darle la razón al entrevistador ni permitirle el lujo de verlo llorar cuando habla del fallecimiento de su hermana y su padre, pero sí le concede el gusto de revelar algunas primicias.

Mourinho no logra decidirse del todo entre mostrar a un José más villano, aquel que el fútbol español y, por momentos, el inglés amaron odiar, o a un personaje más humano y sensible, que se resiste a mostrarse vulnerable frente al público. Esa indecisión la resuelve, de manera involuntaria, el propio Mourinho en una frase real, honesta y espontánea: “Necesitaba sentirme amado”.

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