Entrevista | Colin Farrell sobre el regreso de "Sugar"
Colin Farrell: "Lo más dramático de 'Sugar' es que nunca pierde la fe en la humanidad"
Apple TV+ estrenó la segunda temporada de Sugar (2026) y su protagonista, Colin Farrell, dialogó con la prensa internacional en un encuentro del que participó EscribiendoCine. El actor reflexionó sobre la construcción de un personaje singular: un extraterrestre que se adentra en una investigación atravesada por los códigos del policial noir.
Luego de una primera temporada que dejó varias líneas abiertas, un retorno del detective Sugar era más que esperable. Y es así como Colin Farrell volvió a prestarle cuerpo y vos para su singular criatura, en un mundo que -literalmente- no pertenece, pero en el que empieza a desarrollar deseos, frustraciones y también responsabilidades.
Frente a un personaje tan revulsivo como el Pingüino, al que supo interpretar primero en The Batman (2022) y posteriormente en su propia serie, The Penguin (2024, HBO Max), Sugar genera otro tipo de emociones. Así se refirió Farrell a su personaje: “Una de las cosas maravillosas de interpretarlo es, en realidad, su decencia fundamental. Por muy aburrido que eso suene. Quiero decir, no es ingenuo. Ha vivido en este mundo, en este planeta, el tiempo suficiente. Reconoce el alcance de la violencia y la crueldad. Y ha visto esas cosas de cerca, pero aun así mantiene una creencia natural, muy real y profundamente arraigada, en la decencia de los seres humanos; algo que creo que a la mayoría de nosotros nos cuesta mantener todo el tiempo al ver lo que sucede en el mundo. Así que eso es como un soplo de aire fresco. Y el hecho de que ese rasgo sea, en cierto modo, el aspecto más dramático del personaje es, a su vez, un testimonio silencioso del caos que presenciamos en este mundo que todos compartimos. Él es capaz de ejercer la violencia; sabe defenderse. Pero es un ser sensible, tranquilo y fundamentalmente pacífico que se mueve por el mundo tratando simplemente de ser útil de una manera muy real y significativa, sin buscar reconocimiento alguno. Y hay una profunda humildad en ello; tal vez no parezca el aspecto más interesante de interpretar, pero realmente lo es, sobre todo cuando está rodeado —como dije— de tanto caos, tanta violencia y, a veces, tanta oscuridad”.
Pero más allá de ser la posibilidad de conocer a un personaje de rebosante humanidad (alguien que, paradójicamente, no es humano), Sugar es un nuevo acceso al turbio universo del neo noir. EscribiendoCine le preguntó acerca de qué es aquello que más lo conmueve sobre un personaje que, a tono con la premisa del género, arrastra un dejo de tristeza muy marcado. “Lo que realmente me conmueve de él, como dije antes, es su profunda bondad y también su compasión. Y su fe absoluta en la decencia fundamental de los seres humanos; algo a lo que, por otra parte, resulta muy difícil acceder. Y si ocurre, es muy complicado que ese acceso no sea algo meramente pasajero. Pero en su caso, esa cualidad está siempre presente. Él cree en las decisiones que nos llevan por determinados caminos, por supuesto. Al principio pensé, ‘si lo más dramático de él es que es un buen tipo, resulta un tanto plano’. O sea, no sabía muy bien qué hacer con eso. Pero claro, cuando colocás a ese —entre comillas— ‘buen tipo’ en situaciones que ponen a prueba su carácter y en relaciones confusas —quizás confusas para él mismo—, es ahí donde surge el drama. Y sí, eso es precisamente lo más maravilloso de interpretarlo”, concluyó.
Ya por fuera de la serie, aunque en relación con uno de sus temas centrales, Farrell fue consultado sobre si, siendo irlandés, alguna vez se sintió como un extraterrestre en Los Ángeles, la ciudad donde gran parte de la industria cinematográfica tiene su base. Como ocurrió con casi todas sus respuestas, se tomó unos segundos antes de contestar: “Uno puede sentirse como un extraño en cualquier parte del mundo. Así que definitivamente me sentí como un alienígena en varias etapas de mi adolescencia y cuando tenía veintitantos años. Y sí, cuando llegué aquí por primera vez, me pareció un lugar bastante solitario. Nunca sentí soledad en Nueva York, o, mejor dicho, nunca me sentí solo allí. Bueno, no diré ‘nunca’, pero al llegar a Nueva York sentí que la ciudad me absorbía con su oleada de energía y ese movimiento frenético que la caracteriza. Todas esas vidas cruzándose a un ritmo vertiginoso… Sin embargo, al llegar a Los Ángeles, me sentí bastante solo. En el ámbito social, me pareció un entorno algo impenetrable, a diferencia de Nueva York, que me resultó muy acogedor e inclusivo. Así que sí, sobre todo al principio, cuando tenía —no sé— unos 23 años y llegué aquí por primera vez, sí, me sentí un extraterrestre.”
Sugar es un proyecto que lo tiene tan comprometido al actor, que frente a la pregunta de cuántas temporadas estaría dispuesto a hacer, el “muchísimas, muchísimas” no tardó en llegar. “Me encanta este trabajo; de verdad. En la primera y en la segunda temporada seguíamos trabajando en los guiones mientras rodábamos. Y no sé qué rumbo tomará la historia tras el final de la segunda temporada. No se ha trazado nada concreto: ni tramas, ni narrativa, ni arcos argumentales definidos. Pero sí tengo algunas ideas sobre hacia dónde me gustaría que fuera la serie —siempre que hubiera consenso— y cómo podríamos llevarla a un desenlace algo natural. Y ver qué le pasa a Sugar al final. Así que diría que, a mi parecer, la serie podría aguantar perfectamente otras tres temporadas. Ya saben, hacer cinco temporadas en total, cerrar la historia de Sugar, ponerle el broche final y terminar. Me encantaría hacer otras tres temporadas más”.