2026-04-25

Flow

Crítica de "El resto bien": una serie sobre lo que nadie dice de los 50

El resto bien (2026) sigue a Ariel (Benjamín Vicuña), un historietista reconocido que, al cumplir cincuenta años, empieza a sentir que su vida ya no se proyecta, sino que se acumula. Casado, con cinco hijos de distintas edades y padres que comienzan a depender de él, su rutina se organiza alrededor de demandas que no se detienen y que, poco a poco, van dejando sin lugar cualquier idea de tiempo propio. En ese marco, un diagnóstico médico que le impide cargar peso introduce una limitación concreta que no irrumpe como conflicto central, sino como señal: algo ya estaba excedido antes de que el cuerpo lo marcara.

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A partir de ahí, la serie elige no forzar una narrativa de transformación. El guion, desarrollado por Daniel Burman junto a Ariel Gurevich, Andrés y Pablo Gelós y Eloy Burman, avanza sobre situaciones que se encadenan más por repetición que por progresión. Los episodios, de corta duración, acompañan ese ritmo fragmentado y construyen una lógica cercana a la experiencia cotidiana: escenas que se interrumpen, diálogos que quedan abiertos y una sensación persistente de que todo sigue, incluso cuando nada se resuelve.

Esa continuidad también define la puesta en escena. La dirección de Daniel Burman y Daniel Hendler se apoya en espacios domésticos donde todo parece estar en uso al mismo tiempo. La cámara se mantiene cerca, sin distancia ni énfasis, y deja que la acción se despliegue en capas: conversaciones superpuestas, desplazamientos constantes, cuerpos que entran y salen sin pausa. De ese modo, la serie construye una atmósfera donde la saturación no necesita ser explicada, porque se vuelve visible en cada escena.

En ese entramado, Benjamín Vicuña sostiene el relato desde un registro contenido, casi silencioso. Su Ariel no busca liberar lo que le pasa, sino sostenerlo, y en ese gesto encuentra su forma. La actuación se apoya en matices, en pequeñas variaciones que van marcando el desgaste sin subrayarlo. A su alrededor, el elenco —conformado por Rita Cortese, Violeta Urtizberea, Daniel Hendler, Andrea Frigerio, Alejandro Awada, Marina Bellati y Jorge Bolani, entre otros— construye una dinámica coral donde cada vínculo suma una nueva capa de exigencia, sin romper nunca el equilibrio general.

Aunque se presenta como comedia, el humor no aparece como alivio, sino como una forma de convivir con lo que no cambia. Surge en situaciones reconocibles, en diálogos que desvían lo evidente, pero nunca termina de cerrar lo que está en juego. En ese sentido, El resto bien no busca respuestas ni propone salidas: se queda ahí, en ese punto donde todo sigue funcionando, aunque ya no de la misma manera. Y es justamente en esa persistencia, más que en cualquier resolución, donde la serie encuentra su sentido.

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