2026-03-29

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Crítica de "Celeste": Shakira, evasión fiscal y un thriller atípico con Carmen Machi

La serie Celeste (2024), creada por Diego San José y dirigida por Elena Trapé, parte de un escenario reconocible: una estrella internacional bajo sospecha por evasión fiscal. Sin embargo, aunque el eco del caso Shakira funciona como punto de partida, la narrativa no busca reconstruir ese episodio sino utilizarlo como marco. A partir de allí, la ficción se centra en Sara Santano (Carmen Machi), una inspectora de Hacienda en el cierre de su carrera que recibe una última misión: demostrar que la cantante reside en España el tiempo suficiente para tributar.

En este sentido, el foco no se coloca en la celebridad sino en quien la investiga. Por lo tanto, la serie desplaza el interés hacia una figura burocrática que, en lugar de responder a los códigos del thriller clásico, avanza desde la persistencia y el detalle. Así, los papeles, las facturas y los movimientos administrativos reemplazan la acción física y organizan una tensión que progresa de manera sostenida. A medida que avanza, la investigación deja de ser un procedimiento técnico y se transforma en un mecanismo de observación, tanto de la figura investigada como de quien investiga.

Al mismo tiempo, la serie introduce una tensión social que atraviesa todo el relato: el rechazo a la estructura fiscal frente a la dependencia de los servicios que sostiene. En lugar de subrayar esta contradicción, Celeste la expone a través del contraste entre la funcionaria, percibida como incómoda en su entorno, y la figura pública, sostenida por la admiración colectiva. De este modo, el relato incorpora un comentario social que se integra a la acción sin interrumpirla.

En cuanto a las interpretaciones, Carmen Machi sostiene el relato desde un registro contenido que evita cualquier énfasis. Su composición se apoya en la rutina y en la precisión, construyendo un personaje que encuentra sentido en el procedimiento más que en la exposición. En esa línea, el resto del elenco acompaña con intervenciones que consolidan un universo donde los espacios de trabajo y los vínculos laborales determinan el ritmo. A su vez, la dirección de Trapé refuerza esta lógica mediante una puesta que prioriza la observación y evita desvíos hacia el dramatismo.

Finalmente, aunque la serie se inscribe en un territorio cercano al thriller, su desarrollo se distancia de la resolución convencional. En consecuencia, el interés no pasa por identificar un culpable sino por seguir el proceso y entender cómo se construye una verdad administrativa. Así, Celeste convierte un caso mediático en un relato sobre el trabajo, la percepción pública y los mecanismos que legitiman determinadas versiones de la realidad.

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