2026-03-18

Entre el documental y la ficción

Flor Berthold y Carla Scatarelli plantean una charla póstuma imaginaria entre Diana y Astor Piazzolla a través del corto “Mientras tanto”

Entre el documental y la ficción. A partir de una charla póstuma imaginaria entre Diana Piazzolla y su padre, Astor Piazzolla, las directoras Flor Berthold y Carla Scatarelli desarrollaron el cortometraje Mientras tanto, que recorre distintas pantallas de cine nacionales e internacionales. En el marco del estreno, las cineastas dialogaron con EscribiendoCine.

Muchas obras artísticas surgen de preguntas. En el caso de este cortometraje, ¿qué interrogantes motivaron el inicio de su desarrollo?

El origen del cortometraje fue bastante inesperado. Mientras estábamos escribiendo el guion para el largometraje La hija del bandoneón, basado en la novela 36 mudanzas de Diana Piazzolla, apareció un material que nos conmovió profundamente. Durante esa búsqueda, Marcela Piazzolla —nieta de Astor Piazzolla— encontró unos audios inéditos en los que su madre le hablaba a su padre en una especie de carta grabada en cassette.

En ese momento, Astor ya había fallecido y Diana estaba atravesando una enfermedad. Escuchar esos audios fue muy impactante, porque no eran documentos pensados para la historia ni para el público, sino un gesto íntimo, casi suspendido en el tiempo.

A partir de ahí surgió una pregunta: ¿qué sucede con una voz cuando queda registrada para alguien que ya no está? ¿Y cómo hacer para retratar ese tipo de intimidad sin traicionarla? Mientras tanto nace justamente de esa necesidad de explorar ese universo que nos conmovió profundamente.

Se trata de una fusión entre ficción y documental, ¿a qué se debió esta decisión de complementariedad?

Desde el principio sentimos que el material nos pedía ese cruce. El archivo tiene una fuerza emocional enorme porque es real, porque contiene un momento irrepetible. Pero también sabíamos que el documental por sí solo no alcanzaba para transmitir todo lo que esos audios sugerían.

La ficción nos permitió entrar en lo que no está registrado: los silencios, las emociones que rodean esas palabras, la dimensión más subjetiva de la memoria. No se trataba de ilustrar el archivo, sino de dialogar con él.

En ese sentido, el corto se mueve en un territorio híbrido donde lo documental aporta la verdad del material y la ficción abre una dimensión poética desde la cual el espectador puede acercarse a esa intimidad, además contamos con detalles que hicieron que todo fuese aún más mágico, filmar en la casa original de Diana en Cariló y usar el bandoneón de Astor entre otras cosas.

Ya habiendo presentado el corto en festivales, entre otras proyecciones, ¿qué valor emocional y profesional consideran que está dejando en sus caminos?

El recorrido del corto ha sido muy emocionante. Haber sido reconocido en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata fue muy significativo para nosotras, porque es un espacio muy importante para el cine argentino y para las nuevas miradas.

Pero quizás lo más valioso han sido los encuentros con el público. Muchas personas se acercan después de las proyecciones para contarnos historias personales relacionadas con grabaciones familiares, cartas o recuerdos que quedaron guardados en algún formato antiguo.

Eso nos confirma algo que sentimos desde el comienzo: aunque la película parte de una historia muy específica vinculada a la familia de Piazzolla, en el fondo habla de algo bastante universal, que es la necesidad de conservar la voz de quienes amamos y de encontrar una forma de seguir dialogando con ella.

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