2026-01-16

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Crítica de "Verano Trippin": Una road movie femenina en clave de sátira

Verano Trippin (2025) sitúa a Toni y Lena en un verano patagónico marcado por el frío y el deseo de fuga. La necesidad de reunir dinero para viajar las lleva a idear un plan: cultivar y vender marihuana. Lo que comienza como un acuerdo entre amigas se transforma en una trama de tensiones con la aparición de La Diabla, interpretada por Lali Espósito, que irrumpe para alterar la relación y desviar el rumbo del proyecto.

La ópera prima de Morena Fernández Quinteros enlaza referencias al cine de los hermanos Coen, al humor contracultural de Cheech & Chong y a títulos como Spring Breakers (Harmony Korine, 2012) o Superbad (Greg Mottola, 2007). El film transita entre sátira social, humor absurdo y thriller, colocando en el centro a dos mujeres en un espacio narrativo tradicionalmente dominado por hombres. A la vez, establece un diálogo con Thelma & Louise (1991), donde el viaje funciona como fuga y reinvención, más allá de lo geográfico, como tránsito identitario.

Las actuaciones de Zoe Hochbaum y Miranda de la Serna sostienen el eje dramático. Ambas construyen personajes atravesados por la complicidad y el desencuentro, mostrando las fisuras de una amistad marcada por la urgencia y el deseo de cambio. El elenco secundario —Ariel Staltari, Manuel Fanego, Valentín Wein y Juan Grandinetti— amplía los registros y aporta variaciones al relato. Lali Espósito, en paralelo, introduce un riesgo que desestabiliza el vínculo de las protagonistas y abre la narración hacia otro terreno.

La fotografía aprovecha la amplitud del paisaje patagónico como contrapunto al encierro de los personajes, mientras la música de Mauro de Tommaso y Juan Giménez Kuj, junto con temas de Dillom, Viejas Locas y Santiago Motorizado, construye un entorno sonoro que articula lo íntimo con lo colectivo.

Concebida como un coming of age, la película busca reconfigurar el género desde una mirada femenina, tensionando amistad, libertad y riesgo. El debut de Fernández Quinteros encuentra allí la clave para narrar un tránsito que indaga en los límites de la experiencia juvenil.

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