HBO Max
Crítica de "Superagente 86": Kaos bajo control
En tiempos de relecturas y regresos, ¿cómo no iba a volver Superagente 86? Maxwell Smart, el inolvidable Agente 86, regresa junto a su compañera la 99 en una actualización que retoma el universo creado en los años 60, ahora adaptado al lenguaje del cine contemporáneo.
Esta vez no están Don Adams ni Bárbara Feldon, pero sí Steve Carell y Anne Hathaway en los roles principales. Un dato que dialoga directamente con la memoria del público: en la versión doblada al castellano, la voz del Agente 86 pertenece al mismo actor que lo interpretó en la miniserie creada por Mel Brooks en los años sesenta, un gesto que funciona como puente entre generaciones.
La trama no busca reinventarse. El mundo vuelve a estar en peligro y la agencia Control —con Alan Arkin como El Jefe— debe intervenir para evitar que Kaos se haga con el control total del planeta. Para el 86 será su primera misión de campo y la 99 su aliada. Entre ambos, como marca el manual de la saga, surge una relación que avanza en paralelo a la misión.
Los personajes respetan una línea de continuidad con sus versiones originales sin caer en la copia mecánica. Hay rasgos reconocibles, pero también una identidad propia que les permite funcionar dentro de otro tiempo y otro ritmo narrativo. En ese sentido, el director Peter Segal logra conservar el espíritu de la serie mientras incorpora tecnología acorde al cine de espías del siglo XXI.
Los objetos clásicos conviven con los nuevos dispositivos: reaparecen el zapatófono, el teléfono ascensor y la navaja multiuso, ahora rodeados de equipamiento de alta tecnología. El cono del silencio, reemplazado por rayos láser, sigue fallando, como si el error fuera una constante imposible de actualizar. También regresan los latiguillos del 86 y su torpeza estructural, esa lógica en la que “lo que sale mal termina bien”.
Como toda versión que dialoga con el pasado, Superagente 86 (2008) incluye cameos. Bernie Kopell, el Sigfrid original, aparece en un fragmento breve pero significativo. James Caan interpreta al Presidente, retomando un vínculo previo con la serie clásica. A esto se suman participaciones de figuras como Bill Murray y varios intérpretes asociados a Saturday Night Live.
El film logra despegarse del conjunto de remakes y reciclajes al sostener un equilibrio entre homenaje y actualización. Ese punto medio permite que el regreso del Agente 86 funcione tanto para quienes crecieron con la serie original como para un público nuevo, que llega sin referencias previas. El resultado confirma que el personaje puede cambiar de época sin perder su lógica interna. El 86 está de vuelta y, esta vez, el regreso encuentra sentido.