2025-06-04

Gaumont

Crítica de "El escuerzo": Maldición y mitología en el corazón del campo argentino de la mano de Augusto Sinay

En El escuerzo, la narrativa se sitúa en el tumultuoso contexto de Argentina, 1866, donde el territorio serrano de Córdoba, devastado por la guerra y la desolación, sirve como escenario para una trama que entrelaza lo sobrenatural con la realidad histórica. La historia se centra en Venancio, un joven gaucho que se encuentra en medio de un paisaje rural marcado por el conflicto y la desolación.

Venancio (Cristobal Lopez Baena) lleva una vida marcada por las penurias y la violencia de su época. Su hermano mayor, Juan, fue llevado a la fuerza por el ejército. Un día, el joven se encuentra con un escuerzo, una criatura mítica conocida por su carácter predatorio y su aspecto ominoso, lo que desencadena una serie de eventos que alteran su existencia y la de quienes lo rodean. El escuerzo, símbolo de un mal ancestral en la mitología local, se convierte en el catalizador de una maldición que se cierne sobre Venancio tras matar a la criatura.

La madre de Venancio, profundamente arraigada en las tradiciones y creencias populares, profetiza que la muerte del sapo no quedará sin consecuencias. Su advertencia sobre la resurrección del escuerzo para vengarse coloca a Venancio en una situación desesperada y peligrosa. La maldición que recae sobre él no solo es una amenaza física, sino también una carga psicológica y espiritual que lo impulsa a emprender la búsqueda desesperada de su hermano Juan.

En su peregrinaje, Venancio se encuentra con una variedad de personajes y situaciones que enriquecen la narrativa del film. Se cruza con cuatreros, figuras marginales y forajidos que representan el lado más oscuro y violento del campo argentino. Estos personajes, con sus propias agendas y motivaciones, añaden complejidad a la travesía de Venancio. Además, su encuentro con curas y chamanas introduce elementos religiosos y esotéricos en la historia, resaltando el conflicto entre lo divino y lo profano, así como la tensión entre la fe y el misticismo.

El viaje de Venancio no solo es una búsqueda física para escapar de la maldición y encontrar a su hermano, sino también un recorrido interior hacia la comprensión de sí mismo y de su entorno. Enfrentado a desafíos tanto sobrenaturales como reales, Venancio debe confrontar sus propios miedos y limitaciones mientras busca una forma de romper la maldición que lo atormenta.

El escuerzo, galardonada en varios festivales internacionales, incluyendo Mejor Película en XX Fantaspoa, XII Feratum y XI Galacticat, se basa en una exhaustiva investigación histórica y en la adaptación del cuento homónimo de Leopoldo Lugones. Augusto Sinay, en un proceso creativo que abarcó siete años, demuestra un rigor investigativo meticuloso al construir una narrativa que respeta la autenticidad del período retratado. La integración de textos originales, como discursos de Mitre y cartas de Calfucurá, no solo añade profundidad y veracidad a la trama, sino que también establece una conexión tangible con la realidad argentina del siglo XIX, enriqueciendo así la inmersión en el contexto histórico de la película.

El elenco, encabezado por Cristóbal López Baena y compuesto principalmente por actores locales de Córdoba, junto al actor español Javier Pereira, ganador del premio Goya por su actuación en Stockholm (2014), aporta autenticidad y profundidad a la historia, capturando con precisión la idiosincrasia y el ambiente de la región. La elección de locaciones naturales en el Valle de Traslasierra, combinada con la inclusión de escenas en estudio para recrear ranchos de época y túneles subterráneos, contribuye a crear un ambiente inmersivo que refuerza la atmósfera fantástica de la historia.

La diversidad de géneros, incluyendo fantasía, drama histórico y western gauchesco, permite a Sinay explorar una gama amplia de temas y estilos que amplían el alcance de su narrativa. Este enfoque multidimensional destaca al director como una figura innovadora en el cine argentino, dispuesto a desafiar los límites tradicionales y alejarse de las fórmulas convencionales. La habilidad del cineasta para integrar estos elementos diversos en una obra cohesiva resalta su capacidad para romper con la zona de confort, ofreciendo una experiencia cinematográfica única y estimulante.

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