2025-04-26

Salas

Crítica de “Unidos por la música”: Si hay música, las palabras sobran

Unidos por la música (En Fanfare, 2024), dirigida por Emmanuel Courcol y coescrita por Courcol junto a un equipo, es una comedia dramática que se nutre de varias temáticas, algunas de ellas de carácter individual, otras de naturaleza social: todas ellas abordadas con compromiso, vitalidad y elegancia. El anterior largometraje del realizador, El triunfo (Un triomphe, 2020) también se valía del arte (en ese caso, del teatro) para vehiculizar una historia de raigambre social vinculada a la privación de la libertad.

Thibaut Désormeaux (Benjamin Lavernhe) es un compositor y director de orquesta reconocido a nivel internacional oriundo de Meudon, una comuna que localizada en la periferia de París. A raíz de un problema de salud descubre que tiene un hermano menor, Jimmy Lecoq (Pierre Lottin), un joven trabajador y trombonista amateur que vive en un pueblo del norte de Francia. El amor por la música será el germen que los lleve a conocerse, a hacerse preguntas sobre el pasado… y a proyectar el futuro.

La historia de los hermanos es una historia de identidad pero que también contempla el acceso a las oportunidades que tiene cada niño de acuerdo al hogar en el que, por azar, creció. El mundo de Thibault es uno signado por la disciplina, al que accede una pequeña élite a temprana edad a través de concursos y audiciones. Mientras tanto, los músicos de la banda del pueblo de Jimmy defienden tanto su fuente de trabajo en la mina de la zona como el espacio que el municipio les cede para ensayar; muchos de ellos no tienen más que las herramientas mínimas necesarias para integrar un ensamble.

Musicalmente la película está nutrida de una exhaustiva selección de piezas que representan los mundos retratados: Mozart, Beethoven, Verdi, Mahler, Debussy, el Bolero de Ravel y obras originales de Michel Petrossian en un lenguaje académico más contemporáneo conforman la banda sonora, pero también forman parte de ella versiones de canciones de Aznavour y Dalida. Significativamente, es el jazz (¿la más “elevada” de las músicas populares?) la música que acaba poniendo a cada hermano en la vida del otro.

Unidos por la música fue ganadora del Premio del público en el Festival de San Sebastián de 2024, y con justa razón. Courcol logra un film que resulta accesible pero que diestramente esquiva, a través de la elipsis, todos los cliché a los que podría haber recurrido. Sin subestimar al espectador en ningún momento, la película logra sus objetivos a través del humor y de la emoción que la pone en movimiento. Porque si hay música, las palabras sobran.

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