Protagoniza la serie de Netflix
Carmela Rivero enfrenta los peligros alrededor de la adolescencia en “Atrapados”
¿Quiénes somos? ¿Somos lo que decimos, hacemos, pensamos y sentimos? ¿O somos lo que otras personas interpretan de nuestros dichos, hechos, pensamientos y sentimientos? Estos interrogantes surgen en los espectadores en torno a la adolescente Martina Schulz, uno de los personajes centrales de Atrapados (2025), la reciente y exitosa serie de Netflix. Es que el relato audiovisual parte de la investigación sobre la misteriosa desaparición de la joven de 16 años. Por lo tanto, su perfil se construye con las noticias y las percepciones brindadas por sus amigos, familiares, vecinos, y demás sujetos presentes en su vida. A su vez, detrás de la muchacha se encuentra Carmela Rivero, la actriz que ha planteado diferentes hipótesis, preguntas y respuestas en pos de su transformación en la ficción.
DEL LIBRO A LA PANTALLA
Si bien la serie de Netflix está basada en el best seller literario Atrapados (Caught, 2010) de Harlan Coben, hubo varios cambios acordados entre el autor y el equipo del proyecto audiovisual, con el objetivo de darle una identidad propia a la propuesta en pantalla. Por ejemplo, la historia de la novela original transcurre en Nueva Jersey y sigue la investigación por la desaparición de la adolescente Haley McWaid, mientras que la obra presente en la plataforma de streaming sucede en Bariloche y se centra en la causa policial por la ausencia de Martina Schulz, interpretada por la actriz Carmela Rivero.
La ficción de seis episodios adaptada por Miguel Cohan y Ana Cohan, y dirigida por Miguel Cohan y Hernán Goldfrid, al igual que el libro original emprende la búsqueda junto a una periodista (Soledad Villamil) que gana proyección desenmascarando criminales, principalmente pedófilos, que suelen evadir la justicia. Lo que ella no imagina es que el nuevo caso policial no solo la desafiará a encontrar la verdad, entre giros inesperados, sino que también la obligará a confrontar consigo misma.
“Nunca fui del policial, no era un género que me interesara mucho, de hecho, lo conocí mejor haciendo la serie, al igual que a Harlan y sus novelas. ¡Me enamoré del género! Me parece re interesante ese registro actoral que propone: qué revelás con tu interpretación, hasta qué punto lo llevás, qué sabe el espectador, qué rol cumple uno en el proceso de conocimiento de la trama. Por otro lado, para hacer Atrapados tuvimos el privilegio de enriquecernos dialogando con el autor, ¡estuvo buenísimo!”, compartió Carmela.
LA ELEGIDA
La actriz se enteró del casting a partir de sus actuales representantes Verónica y Cecilia (Elizalde Pereyra), sin embargo, en ese momento todavía no formaba parte de la agencia. La encargada de las audiciones para la serie era María Laura Berch, junto a su equipo, que ya conocían a Rivero por un casting previo para otro proyecto, en el que le había ido bastante bien pero no había llegado a ser seleccionada. Entonces, en agosto del 2023, hizo su primera audición virtual para Atrapados.
“Muchos casteamos con una escena modelo en la que Abril, la amiga de Martina, hablaba con Emma, el personaje de Sole Villamil, sobre cómo era el mundo de la adolescente desaparecida y cómo había sido su viaje a Buenos Aires. Después, pasó un tiempo largo, me enviaron otro casting virtual, y más adelante dos presenciales, hasta que llegó una última instancia con los directores, donde ya éramos dos postulantes para interpretar a Martina. Si bien soy medio escéptica con ciertas cosas, en algún punto, me dio una corazonada. Le puse todas mis fichas, sentía que podía hacer ese proyecto, así como podía hacer crecer este personaje, ¡tenía muchas ganas!”, describió la joven.
A continuación, recordó el contexto en el que recibió la noticia sobre su selección para ser una de las protagonistas. “Estaba por desayunar en la casa de mi novio Joaquín, me llamó Vero y me fui nerviosa al living. Me dijo que había quedado para la serie, muy tranquila. ¡Yo no lo podía creer, era muy emocionante! Me re felicitó, charlamos y me acuerdo que me anticipó: 'Esto es algo más grande de lo que conocés, para eso hay que prepararse en muchísimos sentidos. ¡Ya vamos a conversar!'”.
ELLA Y YO
Martina Schulz es una chica responsable de 16 años, apasionada por la música clásica y el violín. Vive junto a sus padres y su hermana menor en una casa de Bariloche. Asiste a una escuela de la zona y tiene comunicación con pocos compañeros, de hecho, por distintas circunstancias termina vinculándose con personas adultas que ponen en riesgo su vida. Tras su desaparición, la ciudad aparece empapelada con su rostro, aunque son más las incógnitas que las certezas en relación a su paradero.
“El proceso de conocer a Martina fue desafiante e interesante. Es un personaje con muchas capas, contado por otros. Lo pensé como un prisma, como si ella pudiese reflejar todas estas versiones de ella, contada por las demás personas, y en ese objeto fui haciendo mi propia construcción. Martina todo el tiempo está rozando situaciones límites, más grandes que ella, no sabemos dónde puede llegar a terminar el peligro. A su vez, aparece esta cosa adolescente referida a su potencia y a su magnetismo con las cosas. Traté de encontrar cuáles eran las pulsiones que la llevaban a envolverse en esas situaciones, y a envolver a los demás. Una palabra que surgió mucho en los ensayos y en las reuniones con el equipo era que ella era centrífuga, como si todo se lo llevara puesto, con su remolino interno”, explicó la intérprete.
Carmela toca el piano desde chica, y estudió música académica durante la escuela secundaria, pero no había abordado en profundidad el violín hasta Atrapados. Aprendió distintas escalas, cómo sacarle sonido al instrumento y cómo adoptar cierta postura física requerida por el objeto musical. Para ello, tomó clases con Sara Ryan, la violinista principal de la orquesta en el capítulo de la serie que transcurre en el Teatro Colón, con la finalidad de reproducir el rol de la manera más verídica posible.
“No toco el violín como Martina porque eso llevaría años y años. Es algo muy minucioso, por ejemplo, cómo uno traslada el peso hacia el instrumento, o si tiene el hombro más adelante ya suena distinto. Después todo eso se incorpora y quien toca el elemento no está todo el tiempo calculando. Había días que me quedaba con tortícolis (risas), por practicar y estar tiesa con el violín en set, ya que quizás había que hacer una toma muchas veces, o sostener una posición por cuestiones técnicas de cámara. También fue algo hermoso, me encanta la música, miré muchos videos y me hice playlists con todo lo que creía que escuchaba mi personaje”, reveló.
Por otro lado, en Martina se produce un extrañamiento en cuanto a lo espacial, debido a que viaja desde Bariloche a Buenos Aires, y en el microcentro porteño se sorprende con la arquitectura y su dinámica. En el caso de la actriz detrás del sujeto ficticio, sucedió el viaje opuesto. “Fue fascinante intentar ponerme en los pies de alguien que vive en Bariloche y está rodeado de ese paisaje magnífico todo el tiempo. Más adelante, cuando hacíamos la escena en la que Martina llega del avión, y la llevan al hotel y al Teatro Colón, en todo ese trayecto tenía que sorprenderme con Buenos Aires, y un poco intenté evocarme esa sensación, y observar ese paisaje magnífico como si fuera la primera vez para mí”, rememoró.
A modo de balance, luego de encarar su interpretación, Rivero reflexionó sobre qué le dejó la joven de la ficción. “Lo primero que me sale decir es que me dio la chance de vivir otro tipo de adolescencia, muy distinta a la mía. No fui una adolescente tan mandada como mi personaje, ni loca me animaba a hacer y subir un video como hacía ella, ¡jamás se me hubiese ocurrido! Asimismo, destaco la experiencia de vivir en la Patagonia e ir al colegio con el frío de la montaña en la cara, o tomar un mate frente al lago. Y todo lo del violín, teniendo una relación completamente íntima y simbiótica, casi como una extensión de la mano”.
Acto seguido, planteó: “Mi sensación es que nunca estás muy seguro. Hay cosas con las que tal vez sí, depende cómo seas, pero creo que todo el tiempo estamos en contradicción, y uno aprende a tomar decisiones pese a la contradicción. En lo personal, entrando en una vida más adulta, me pasa todo el tiempo eso. Y me topé con este personaje que las decisiones las toma por un impulso, con todo eso que carga, y fue un aprendizaje, ver que siempre se pierde algo”.
PELIGRO EN LA RED
El grooming es una de las principales problemáticas tratadas en Atrapados. De acuerdo a la información brindada por la ONG Faro Digital, el grooming hace referencia al contacto de una persona adulta hacia un niño, niña o adolescente a través de medios digitales y con un fin sexual. Hay quienes lo creen un tema meramente digital y quienes lo consideran el paso previo a un abuso sexual. Aunque no exista una fase de contacto y abuso físico, sí se considera un abuso a la integridad sexual infantil porque su visión integral incluye el plano psicológico y emocional. En Argentina, el grooming es un delito penal.
Si bien Carmela tiene conciencia e información respecto a dicha problemática, para la construcción del personaje eligió apartarse un poco de dichos conocimientos y pensamientos. “Martina es muy inteligente y tiene pulsiones que tal vez son más grandes que la conciencia que pueda llegar a tener de tal cosa. Siento que pasa mucho en esas edades, que no tiene que ver con una madurez de raciocinio, sino más con impulsos y cosas que uno quiere vivir y pasar por el cuerpo, por eso digo pulsión, ella siente que lo podrá bancar y estará a la altura. Fue más pararme en esa sensación y en su deseo, en sus contradicciones, no creo que ella haya ido a Buenos Aires completamente ciega de cualquier peligro, sino que sabía que se estaba metiendo en una zona muy compleja y riesgosa. No obstante, decidió hacerlo igual”, expuso.
A continuación, agregó: “Muchas veces de verdad no conocemos la magnitud real de las cosas, y la virtualidad tiene otra dimensión, menos límites, que desconocemos. Uno también va tanteando, vas creciendo y diciendo, 'esto no me suena bien, salgo ahora antes de que sea más raro'. Sin embargo, en la adolescencia, con todas las curiosidades, dudas y pulsiones, estamos más vulnerables y expuestos, tal vez, a caer en manos de gente manipuladora y turbia. Existe en todos lados, y en la virtualidad tiene más facilidad de enmascararse. En ese sentido, jugué eso, que ella sentía que era su computadora y su plataforma, que eso le daba autoestima. Fue entrar en su universo y en su intimidad, no tanto en 'hay una persona del otro lado'. Ahora aprovecho estas instancias de entrevistas para decir que esto es algo de lo que hablamos en la serie y que nos trae una reflexión”.
UN FENÓMENO SIN FRONTERAS
Desde su estreno, el 26 de marzo, Atrapados ingresó al Top 10 global semanal de Netflix, en el primer puesto de series de habla no inglesa, con 8.2 millones de visualizaciones en todo el mundo. A su vez, se ubicó en el Top 10 semanal de series en 77 países, tales como Argentina, Brasil, Estados Unidos, México, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Suecia, Turquía, India y Sudáfrica.
Acerca del fenómeno, Rivero confesó: “Es momento a momento, son sensaciones nuevas para mí, que tienen que ver con la exposición y con cómo manejarla. Tiene su parte muy linda, de ¡qué suerte que esto que hicimos se esté viendo tanto! Es un beneficio que nos da la plataforma y la magnitud de este proyecto. Siendo una persona que se maneja muchísimo en el área más independiente del teatro y la música, es muy costoso que la gente vea lo que hacés, además de que es muy costoso hacer, a nivel producción y demás. La serie se está moviendo por el mundo, y tanta gente está viendo mi trabajo, lo agradezco, es un privilegio enorme. Este proyecto ha tenido muchísima labor en todas las áreas, fue una apuesta muy grande, como filmar en la Patagonia o en el Colón. Y que atravesando un momento complicado en la industria pasen estas cosas me esperanza y me da orgullo”.
Luego, agregó: “Recibo muchísimos mensajes, de repente las redes sociales explotan. No sé cuánto va a durar esta explosión, eso también puede calmarse de un día para el otro. Es manejar todas esas emociones, mismo de la gente en la calle. El otro día una señora me dijo que había llorado mucho con mi actuación. Eso me pareció re loco, porque me pasa como espectadora, que hay actuaciones que me conmueven. ¡Nunca me había puesto a pensar que eso podía llegar a pasar con mi trabajo!”.
EN PRIMERA PERSONA
Pensando en el título, y en dos ejes que atraviesan la serie, pero aplicados al oficio artístico, la entrevistada analizó cuándo se siente atrapada y cuándo siente libertad dentro de la profesión. Sobre el primer concepto postuló: “A veces uno se encierra un poco en la expectativa y en la exigencia sobre el quehacer artístico. Es muy difícil dedicarse al arte, no solo porque es difícil vivir de eso monetariamente, sino porque todo el tiempo linda con algo muy personal, con el ego de uno, con lo que proyectás, lo que querés ser, las capacidades que tenés, si la pegás o no. Es complicado aprender a separarlo”.
Mientras que acerca de la segunda cuestión manifestó: “La manera que tengo de estar en esta tierra es haciendo cosas artísticas, es la manera que conozco de ser y expresarme. Pienso así, vivo así, me atraviesa todo por ese lado. Me es de muchísima libertad tener un abanico tan amplio de disciplinas y de lugares, donde puedo expandirme y ser de formas distintas, además de decir lo que pienso. Cuando estoy actuando, cantando, bailando, hay una puerta que se abre y lo disfruto muchísimo. Es completamente íntimo y, a la vez, con otros. Todo el tiempo se retroalimenta y se renueva”.
UN CAMINO ASCENDENTE
Hoy, Carmela tiene 21 años. Es la bisnieta de Edmundo Rivero, una leyenda del tango, y se crió en un hogar en el que respiraba arte. Su madre es actriz y profesora, y su padre es músico y organizador de eventos. De niña, plasmaba en cuadernos sus deseos para la adultez en torno a convertirse en cantante, bailarina y actriz. Más tarde, no debió afrontar barreras familiares o prejuicios sociales en cuanto a su elección profesional. De hecho, consideró que le proporcionaron un terreno artístico fértil y estimulante para nutrirse y potenciarse, y la incentivaron a formarse en múltiples expresiones.
Sin embargo, cuando terminó el colegio secundario apareció una inquietud en su interior. “En un momento, me pregunté cómo sería yo en algo que no fuera artístico. Me metí a estudiar Antropología en la UBA, duré un cuatrimestre. Me encantó la experiencia y me parece una carrera hermosa, que en algún momento me interesaría retomar. Pero en esa ocasión fue más para probar otra cosa, me daba curiosidad una carrera que no fuera artística. Hasta ese momento, siempre había hecho música, fue mi primera pasión, sumado a la danza. La actuación la descubrí hace poco, cuando entré a la UNA, en 2023. Antes de eso no sabía que me gustaba tanto y que quería ser actriz. ¡Ahora no puedo parar de actuar!”.
EN LA PANTALLA GRANDE
Más allá de verla en los dispositivos electrónicos hogareños a través de Netflix, actualmente el público puede observar la labor de Rivero en la pantalla grande, en su primer film El sueño de Emma (2025), dirigido por Germán Vilche y ganador a “Mejor película para la Juventud” en el Festival Internacional de Público Joven Ale Kino (Polonia).
“Que El sueño de Emma esté en nuestro cine en este momento, en el Gaumont, es un regalo. Ojalá que la expansión que tiene la plataforma de streaming también le de voz a esta película, que es tan importante que la gente vaya a verla. Cuando hice la peli no sabía que quería ser actriz, ni que me gustaba actuar. Me llegó el casting y me mandé, para jugar y probar, ya que actuar siempre fue algo conocido y estuvo ahí. Por lo tanto, que salga ahora, que ya sé que quiero ser actriz, me resulta muy significativo”, valoró.
ENTRE LETRAS Y MELODÍAS
En el ámbito musical, tiene su camino solista y, a su vez, desde 2022 integra la banda Seda, junto a amigos y amigas, que conoció años atrás en su colegio con orientación artística. La semana pasada, el conjunto estrenó una sesión en vivo grabada en "Discos de Oro", dirigida por Toni Cueva y disponible en YouTube.
“Lo que me divierte de la banda es que hago algo muy distinto a mi proyecto personal, es un tipo de música muy diferente. En general, nuestras búsquedas como grupo tienen que ver con un sonido neo soul, que viene tomando más lugar en la escena. ¡Estamos re contentos! Tenemos un montón de temas propios para mostrar”, señaló.
EN EL ESCENARIO
Por último, en el área teatral, la artista forma parte del elenco de la puesta escénica Cuentos y leyendas, una ficción documental de anticipación que explora la construcción del yo en la adolescencia y el mito de la criatura artificial, con dramaturgia de Joël Pommerat, dirección de Cristian Drut y asistencia de Mora Segade. Las próximas funciones serán el sábado 19 de abril y los viernes de mayo en Planta de Investigación y Creación Transversal (Inclan 2.661, CABA).
“Los que integramos esta obra somos una compañía que se llama Grupo Vapor. Nosotros cursábamos con Drut y Lucrecia Gelardi en el primer año de la Licenciatura en Actuación en la UNA. Fue un año muy especial, se dio un grupo de trabajo muy conectado. Entonces, cuando terminaron las clases, con estos amigos teníamos muchas ganas de seguir, estábamos muy manijas, ¡queríamos hacer una obra! Al poco tiempo, Cristian nos propuso hacer esta pieza francesa, que adaptamos. ¡El origen fue muy orgánico!”, concluyó.