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Crítica de “Cómo ganar millones antes de que muera la abuela”: Un emotivo melodrama al estilo Koreeda
Cómo ser millonario antes que muera la abuela (Lahn Mah, 2024) logra captar con sensibilidad el vínculo entre un adolescente y su abuela con cáncer terminal ante una situación particular que se vive en Tailandia: La pelea por la herencia.
En Tailandia, la herencia —la cesión de bienes de una persona a punto de fallecer a sus familiares— adquiere una dinámica particular. Los ancianos suelen decidir a quién destinarán sus recursos, favoreciendo a quienes los cuidan en sus últimos días. La inminente declaración de cáncer terminal de la abuela Amah (interpretada por la actriz no profesional Usha Seamkhum) desata una carrera por la herencia en su familia de clase trabajadora. Su nieto M (el cantante y actor pop Putthipong Assaratanakul) se lanza en un esfuerzo desesperado por convertirse en el elegido.
Así como hiciese su par nipón Hirokazu Koreeda, Pat Boonnitipat desarrolla un melodrama de narración clásica con sutiles toques de poesía. A partir de este relato cuenta una sensible historia sobre el tiempo, el espacio y el valor de los otros en una sociedad capitalista.
El punto de vista de la historia recae en M, un adolescente absorbido por los videojuegos que ve en el cuidado de su abuela una oportunidad para evitar un trabajo formal y arduo. Inspirado por su prima, quien asume las tareas de cuidado de su tío y recibe a cambio el anhelado botín, M busca replicar este esquema. “Es una manera de ganar dinero sin mucho esfuerzo”, comenta, mientras compara a su prima con su madre, atrapada en un empleo agotador en un supermercado.
Pero Cómo ser millonario antes que muera la abuela no deja de ser una película de dos personajes opuestos que terminan conviviendo y aprendiendo el uno del otro. Boonnitipat adopta un ritmo pausado, alejado del frenesí del mundo productivo, para explorar el vínculo entre la abuela y su nieto. A través de esta relación, se describen las tradiciones y costumbres de ambas generaciones: los videojuegos y la tecnología para él, las plantas y los rituales ancestrales para ella.
La trama también teje las relaciones de Amah con sus tres hijos, cada uno con personalidades y motivaciones distintas, siempre desde la perspectiva de M. Estas interacciones sirven como pretexto para explorar rituales y costumbres propias de la cultura tailandesa, desconocidas para muchos espectadores occidentales. Aspectos como la importancia de la parcela en el cementerio como espacio de homenaje familiar, los templos y sus dioses, y la comida como elemento nutritivo y simbólico, enriquecen el relato.
El gran tema de la película es cómo afecta el dinero y las leyes a los vínculos intrafamiliares, modificando completamente la dinámica y dejando los sentimientos en un segundo plano. ¿Es posible vincularse de una manera diferente ante este cuadro de situación? Éste es el granito de arena que el director Pat Boonnitipat aporta con el film.