Protagonizan la ópera prima de Martin Murphy
Martín Campilongo y Adriana Salonia detrás de “El beso de Judas” en la pantalla grande
Una historia entre la acción y el suspenso. Se trata de El beso de Judas (2025), la ópera prima de Martin Murphy, que llega este jueves a las salas de cine. El relato sigue a una persona que pierde todo después de un secuestro en el que paga rescate, pero no recupera a quien más ama. A partir de allí, quiere saber quién es el culpable por sus propios medios, ya que la investigación policial va demasiado lenta, así remueve secretos y traiciones sorprendentes. En la previa del debut en la pantalla grande, Martín Campilongo y Adriana Salonia, protagonistas del film, dialogaron con EscribiendoCine sobre la experiencia cinematográfica.
¿Cuáles fueron los motores, internos o externos, para darle vida a esos personajes que vemos en pantalla grande?
Adriana Salonia: El guion es como una pieza de relojería, entonces, los actores tenemos que estar muy concentrados. Es importante trabajar la dualidad de cada uno de los personajes, es decir, depende cómo los vas mirando, se termina de completar una faceta distinta. Es verdad que uno tampoco es igual en todas partes y en todos los momentos, pero para estos personajes en particular hay que estar muy concentrados, para dar con el tono que necesita cada escena. Es una película que se va armando a medida que la vas viendo, y el espectador tiene que ir construyendo y cayendo en diferentes trampas del guion. Uno piensa que va para un lado y es para otro, hasta el final donde se devela.
Sus personajes transitan por diferentes escenarios. Pensando en los ambientes del relato, ¿qué les permite entrar en la atmósfera y qué los anula?
Martín Campilongo: ¡Está muy bien escrito! Entonces, es transitar eso y funciona. ¿Y qué me anula? El momento de pagar los impuestos todos los meses (risas).
A.S: El director nos acompañó bastante, estaba muy pendiente, ya que tenía toda la película en la cabeza, y eso era fundamental para que, si uno metía algo que no tenía que ver con el tono específico de la escena, se ajustara. Estábamos todos muy dispuestos para mantener una coherencia. Hay que estar muy atento, incluso creo en una segunda mirada de la película.
M.C: Sí, es distinta la película si la volvés a ver. Es una película que si te agachaste a atarte los cordones ya hay algo que te perdiste. ¡Así que andáte con los cordones abrochados!
El film tiene cierta estructura de rompecabezas y surgen distintas preguntas, tanto en los espectadores al verlo como en los intérpretes al hacerlo. ¿Recuerdan interrogantes que les hayan generado sus personajes en el proceso de construcción?
M.C: Cuando leí el guion la primera vez no lo entendí (risas). Se lo di a mi hija y tampoco lo entendió. Lo llamé al director y me dijo: “¡Tenés que estar muy atento!”. Entonces, lo fui leyendo muy despacito, página por página, y ahí sí. Después, hay cosas de otros personajes que uno pasa por alto, ya que el mío no conoce, y no tiene porqué. Pero cuando ves la película terminada, decís: “¡Ah, con razón!”. ¡Eso está buenísimo!
A.S: Es un guion en el que hay que leer a la derecha el texto del personaje y a la izquierda las acotaciones, que ayudan un montón. A veces, cuando uno hace una primera lectura no presta tanta atención, por lo que a la segunda lectura va ajustando el rompecabezas. Tampoco es fácil decir qué clase de película es. ¿Un policial? ¿Un thriller psicológico? ¿Suspenso? ¿Acción? ¡Tiene todo eso!
Siguiendo con esta idea de los géneros, justamente tienen personajes con características específicas, ¿cómo fue sumergirse en este mundo de policías, secuestradores, secuestrados…?
A.S: Yo estaba muy concentrada en lo que requería cada escena, porque la próxima podía ser muy diferente, sumado a que los guiones no siempre iban a ser en orden cronológico. Así que era muy importante saber cuál era el matiz más preciso para trabajar en cada escena.
M.C: Esto es jugar al policía y al ladrón, a uno le gusta desde chico, ¿viste? Y este laburo está buenísimo porque podés jugar a eso, pero ahora, siendo grande, y te pagan un sueldo, así que está bárbaro. En el elenco somos muchos comediantes, que la gente está acostumbrada a vernos hacer comedia, y eso está buenísimo. Yo soy muy sindicalista con los comediantes, los adoro, y me encanta cuando tocan otras notas a las que uno está acostumbrado. Por lo general, el comediante toca bien esas notas.
Una de las premisas del policial/thriller es la búsqueda. Fuera de la ficción, después de tanto recorrido profesional, ¿cuál es la búsqueda que tienen hoy?
A.S: Esta profesión siempre es volver a empezar. Yo siento que cada primera escena, cada primer trabajo con una persona distinta, es otra vez adrenalina. El día que no tenga ese miedo me dedicaré a otra cosa. Siento siempre esa presión del primer día, de tener que demostrarlo, es parte de nuestro trabajo, y creo que lo hace más lindo.
M.C: Sí, yo aparte busco lugares incómodos, proyectos incómodos. Me gusta eso porque me choco contra una pared o me pone en otro lugar. Por lo general, la pared no está, gracias a Dios. Y yo soy de correr cuando me asusto, pero para adelante. La verdad que esta película era un lugar incómodo, al que no estoy acostumbrado, y salió buenísimo. ¡La pared no estaba!
Por último, si pensamos en el título de la película, "El beso de Judas", ¿de qué manera consideran que puede aplicarse o verse reflejado en su profesión?
A.S: Hay muchos besos de Judas en la película y eso es lo que refuerza el título, es muy interesante. Y así como en el guion, o en la vida, todo depende de cómo lo mires y cuál sea la perspectiva personal. Me ha pasado de ir a un casting, no quedar y enojarme mucho. Pero, después, verlo hecho y decir: “No, la verdad que no era para mí ese personaje”. Por ahí en ese momento lo tomé muy mal, luego me di cuenta que no lo iba a hacer de la misma manera. No siempre el beso de Judas es tal, la mirada de la película apunta mucho a eso.
M.C: Si el beso de Judas es como un beso traicionero, yo no tuve eso en mi vida, o no recuerdo gracias a Dios. Me tocó laburar con gente copada, con buenos besos (risas).
A.S: Aparte, como uno trabaja con los sentimientos en esta profesión, veo que saca siempre lo mejor de todos, porque es un proyecto colectivo. Entonces, está bueno que todos podamos brillar. Uno está bien si los demás están bien, tiene que ver con eso, ¡es recíproco!