Tubi
Crítica de “The 4 Points”: Corrupción y violencia en Los Ángeles
The 4 Points (2024), dirigida por Raúl Pérez y escrita junto a Kevin J. Kelley, es una intensa ópera prima que retrata las calles de Los Ángeles como un escenario de caos, corrupción y violencia. La historia transcurre en los cuatro puntos del título donde las pandillas son las dueñas del terreno. Nada es lo que parece y, a lo largo del filme, todos los personajes esconden facetas ocultas en este sombrío relato.
La historia sigue a dos detectives, Dre Allen (Dominique Marsell) y Shane Murphy (Dustin Harnish), amigos y compañeros de trabajo que, a instancias de su jefe, el Capitán Al Hernandez (Ruben Pla, Maligno), patrullan las peligrosas calles de la ciudad. Lo que parece ser una misión rutinaria se convierte en una pesadilla cuando descubren que hay policías infiltrados entre las pandillas, desdibujando las fronteras entre el bien y el mal.
The 4 Points recuerda a clásicos del género como Día de entrenamiento (Training Day, 2001) y En la mira (End of Watch, 2012), en los cuales la pareja de policías navega por el mundo del crimen organizado, aprendiendo a interactuar con él. La película ofrece un recorrido didáctico al mostrar el modus operandi de los grupos criminales y la constante lucha por el territorio.
Al igual que en Día de entrenamiento, la acción transcurre a plena luz del día, con la luz del sol bañando las calles y tiñendo la paleta del filme de tonos amarillos y anaranjados. A diferencia de los clásicos policiales negros, que suelen desarrollarse en espacios urbanos claustrofóbicos, con calles estrechas y edificios que parecen atrapar a los personajes, en The 4 Points la geografía es otra: casas bajas, barrios marginales y una sensación de espacio más abierto, pero igualmente marcado por la violencia y la desconfianza. A pesar del cambio de escenario, los problemas persisten: corrupción y peligro en un mundo donde nadie puede ser completamente confiable.
A medida que avanza la trama, los espacios interiores se vuelven cada vez más recurrentes, y en este punto la estética del policial negro se hace más evidente. La iluminación juega un papel crucial, con sombras proyectadas en las paredes y rostros parcialmente oscurecidos por la luz a contraluz. Esta iluminación subraya la ambigüedad moral de los personajes, un juego visual que refuerza la atmósfera de incertidumbre y tensión que domina la película.
La secuencia final evoca la tensión de Perros de la calle (Reservoir Dogs, 1992), el aclamado filme de Quentin Tarantino. Como en aquella producción, el caos y la traición se desatan en un espacio cerrado. Esta referencia subraya la influencia de los grandes policiales negros en la película de Raul Perez.
The 4 Points es un filme efectivo que retrata el mundo del crimen en un Los Ángeles soleado y caluroso, pero tan oscuro moralmente como violento en sus calles. A través de esta propuesta, la película expone la complejidad de la moralidad en un entorno dominado por la corrupción y la violencia.