2025-02-26

FIDiG Cine

Crítica de "Cidade; campo": Identidad, desplazamiento y la dualidad del territorio brasileño

Cidade; campo (2024), de Juliana Rojas, se presenta como un díptico cinematográfico que sumerge al espectador en la complejidad de la identidad brasileña, explorando las tensiones entre la vida urbana y rural a través de un lenguaje visual y narrativo que trasciende la mera oposición geográfica. La película no se limita a describir dos espacios contrastantes, sino que problematiza las dinámicas de adaptación, desplazamiento y transformación que atraviesan los personajes, convirtiéndose en una meditación sobre la memoria, el desarraigo y la construcción de un sentido de pertenencia.

La estructura del film se despliega en dos ejes narrativos interdependientes, pero que dialogan entre sí. Por un lado, Joana se ve obligada a trasladarse a São Paulo tras perder su hogar debido al desbordamiento de una represa. En la metrópolis, la convivencia con la familia de su hermana y la inmersión en un entorno ajeno ponen en evidencia las dificultades de integración en un espacio que no le ofrece refugio, sino que la somete a nuevas formas de alienación y precariedad. Por otro lado, Flávia y Mara intentan encontrar en el campo un refugio frente a las frustraciones y heridas del pasado, pero la aparente calma rural no se traduce en armonía, sino en la confrontación con sus propios miedos y desencuentros.

La tensión entre estos dos espacios no responde únicamente a una dicotomía espacial, sino que opera como un espejo de las fracturas sociales y emocionales que atraviesan a los personajes. La ciudad se presenta como un entorno hostil, regido por dinámicas de desigualdad y aislamiento, mientras que el campo, lejos de ser un refugio idealizado, revela su propia carga de violencia simbólica y desilusiones. Así, Rojas evade la nostalgia por un pasado idílico y expone la imposibilidad de hallar un lugar que funcione como un verdadero hogar, sugiriendo que la identidad es un proceso en constante negociación.

A nivel estético, la película refuerza esta tensión a través del contraste entre la densidad urbana y la apertura del paisaje rural. La puesta en escena y el diseño sonoro enfatizan la asfixia de São Paulo con su ritmo fragmentado y su paleta cromática opresiva, mientras que el campo, aunque visualmente expansivo, mantiene un aire de incertidumbre y extrañamiento. De esta manera, Cidade; campo no solo plantea una reflexión sobre la migración interna en Brasil, sino que desarticula las construcciones tradicionales sobre la ciudad y el campo, revelando que ambos espacios están marcados por desplazamientos físicos y emocionales que los tornan, en última instancia, igualmente inestables.

 
 
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