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Crítica de "El crepúsculo de las especies": Una visión cinematográfica del colapso ecológico
¿Cómo se verá el mundo cuando el último árbol haya caído? El crepúsculo de las especies (2025), dirigida por Alberto Romero, aborda este interrogante desde una propuesta cinematográfica que difumina las fronteras entre la ficción y el documental. Ambientada en el año 2063, la película retrata un planeta sin oxígeno, donde la humanidad se prepara para abandonar la Tierra. En este contexto, Diana (Marta Lubos), una bióloga de 75 años, viaja con su mente a 2022, evocando el recuerdo de Miguel (Miguel Ángel Fiorucci), el último guardián de los bosques pampeanos.
La historia entrelaza dos líneas temporales para reflexionar sobre la fragilidad del ecosistema y el impacto de la actividad humana en la biodiversidad. Los incendios provocados y la caza furtiva aparecen como las principales amenazas del bosque de Caldén, donde Miguel resiste hasta el último momento.
Uno de los aspectos más innovadores de la película es su uso de cámaras infrarrojas, una técnica poco explorada en el cine contemporáneo. La luz infrarroja, invisible al ojo humano, permite mostrar la energía vital de los seres vivos de una manera única, transformando el paisaje en una visión espectral que oscila entre la belleza y la desolación.
Esta propuesta estética no solo enriquece la narrativa, sino que también refuerza el mensaje ecológico del film. La ausencia de colores naturales crea una sensación de extrañamiento, haciendo que el espectador experimente el mundo de una manera completamente diferente, como si estuviera viendo un planeta alienígena en lugar de la Tierra.
Más allá de su propuesta visual, El crepúsculo de las especies es una advertencia sobre el cambio climático, la deforestación y la pérdida irreversible de biodiversidad. A través de la memoria de Diana, el film nos recuerda que lo que hoy parece distante y futurista, en realidad ya está ocurriendo.
La película invita a reflexionar sobre el legado que dejaremos a las futuras generaciones y la necesidad de actuar antes de que sea demasiado tarde. Con una narrativa que combina ciencia ficción y realidad, Romero crea un relato que, más que una fábula distópica, es un espejo del presente.