Humor en el Teatro Broadway
Valeria Lois y Mariano Torre detrás de Nora y Antonio en “Esperando la Carroza”
Muchas veces se habla de la trascendencia temporal y espacial de Esperando la Carroza, ya sea porque la gente emplea sus frases en conversaciones cotidianas, porque resignifica sus temáticas y problemáticas, o porque recuerda sus hechos y personajes, los cuales están instalados en el imaginario popular. Esta temporada veraniega 2025 es posible experimentar el fenómeno cultural y social en el Teatro Broadway. Es que la emblemática comedia rioplatense de Jacobo Langsner -estrenada en escena en 1962 y adaptada al cine en 1985 con la dirección de Alejandro Doria- regresó a la cartelera teatral porteña tras sus exitosas funciones del 2024.
En esta oportunidad, la desopilante, lúcida y mordaz obra de Langsner cuenta con la dirección de Ciro Zorzoli y la producción de RGB Entertainment. Todo comienza cuando “Mamá Cora”, por querer ayudar, hace flancitos de una mayonesa. Luego, desaparece inesperadamente y esto desata una batalla campal entre sus hijos y nueras. Hasta que una fatal noticia sume a toda la familia en un sinnúmero de equívocos.
Entre los hijos de Cora se encuentra Antonio, y entre las nueras está Nora, que en esta puesta escénica son encarnados por Mariano Torre y Valeria Lois, respectivamente. En la previa de una de las funciones, el actor y la actriz dialogaron con EscribiendoCine sobre sus experiencias en la icónica obra.
¿Cuál fue su primer contacto con “Esperando la Carroza”? ¿En qué momento de sus vidas?
Valeria Lois: Me acuerdo de verla con mi familia siendo chica, tendría 12 años. Recuerdo el revuelo que fue en mi casa, una película que aparte de ser muy divertida, y etcétera, hablaba de esta cosa tan incómoda dentro de la familia que es qué hacemos con nuestros mayores. Todo entre risas y cosas, pero identificando a los personajes.
Mariano Torre: Mi recuerdo es un poco más pequeño. Vivía en un pueblo en el que no había televisión todo el tiempo, había ciertas horas. Entonces, uno miraba lo que tocaba en ese momento, y recuerdo haberme cruzado con la película. Era algo que me llamaba la atención, pero no entendía demasiado de qué iba. Me llamaban la atención los colores, la intensidad, los personajes, el estallido de ruidos en general. Pero era pasar, verla, seguir jugando, volver, no detenerme a verla, eso ya fue de bastante más grande.
Sus personajes, al igual que cada uno de esta historia, son emblemáticos, están presentes en la memoria colectiva. ¿Qué cuestiones ya conocían de ellos y qué descubrieron de nuevo al interpretarlos?
V.L: Esperando la Carroza está súper instalada en el imaginario cultural y la asociamos con un montón de cosas de nuestra Argentina. A nosotros nos toca encarnar a los personajes más crueles, por decirlo de alguna manera, de la familia, que quizás no se hacen cargo de cosas que podrían asumir, ayudar, empatizar. Me parece que eso funcionó muy bien en aquella época en la que vimos la película, y funciona muy bien para hablar de esta época, quizás donde el individualismo está preponderando. Respecto a mi personaje, al hacer la obra de teatro, que es para lo que estuvo escrita, hay una acumulación de estar presente en escena que hace que me guste hacer a Nora como una persona más ingenua. Hay cosas que las maneja, pero hay cosas que no entiende, como el doble sentido.
M.T: Siempre la actuación, desde donde a mí me gusta verla, me sirve o me funciona, es una revisión de nuestro linaje anterior, ya sea por amistad, cercanía o familia directa. Creo que en esto logré vislumbrar o transitar cosas de mi familia que están dando vueltas, medio ocultas, medio no, medio que nadie las habla. Entonces, ponerse en ese rol es una especie de catarsis interna mía, de vomitar eso que está dando vueltas y que, en definitiva, hace que el resto empatice con eso y genere esa repugnancia con el personaje.
Si les digo “Esperando la Carroza”, ¿qué frase, situación, o cualquier otro aspecto, se les viene primero a la cabeza?
V.L: Hay muchas frases icónicas y, más allá de esas, hay muchas cosas que son muy divertidas de decir o de escuchar. Justamente, ahora, estoy escuchando mucho el momento en el que Elvira habla por teléfono con Sergio, cuando él llama para avisar que van a velar a Mamá Cora en la casa, y ella dice: "Pero Sergio, está la nena, ¿querés traumatizarla?". Me da gracia esa frase, en vez de traumarla, traumatizarla. ¡Me parece genial!
“Yo hago puchero, ella hace puchero”, me encanta. Y “Mamá, dice doña Elisa que nos vayamos todos a la mierda” me parece muy espectacular, cada vez que pasa se produce un estallido en la gente, es como la intro de una canción en un recital, donde todo el mundo empieza a saltar.
M.T: Para mí también es la frase “Mamá, dice doña Elisa que nos vayamos todos a la mierda”. Tomando lo que decía Vale de la intro de la canción, lo que se vive en Esperando la Carroza, en un cierto punto, más que una obra de teatro es una misa ricotera, donde todos saben lo que va a venir, hacen el primer acorde de “Jijiji” y todos la saben y la cantan. ¡Acá se genera eso! Todos saben los textos, los dicen, saben lo que va a suceder y se ríen igual. ¡Me parece lo más maravilloso! Y aportar ese granito de mimo al alma hoy está buenísimo.
Tomar nota
Esperando la Carroza se presenta de jueves a domingos en el Teatro Broadway, ubicado en Avenida Corrientes 1.155, Capital Federal. Además de Lois y Torre, el elenco está conformado por Campi, Paola Barrientos, Pablo Rago, Ana Katz, David Masajnik, Milva Leonardi, Mayra Homar, Andrés Granier y Marianela Pensado. Entradas a la venta en la boletería de la sala y en Plateanet.