Teatro Metropolitan
Camila Peralta detrás de “Suavecita”, la misteriosa y poderosa mujer que hace milagros en escena
Cada martes de enero por la noche, en un escenario de la icónica Avenida Corrientes, tiene lugar un mágico y trascendental ritual. Se trata de una convocante ceremonia que nació en Nün Teatro Bar en 2023, continuó en Caras y Caretas, y esta temporada se desarrolla en la sala del Teatro Metropolitan Sura. Allí, aparece una mujer proveniente de los arrabales del Conurbano, con poderes extraordinarios, que con una caricia deja boquiabierto al público, además de hacerlo reír a carcajadas y de emocionarlo con lágrimas. Esa mujer es Suavecita, la enigmática y carismática santa pagana interpretada por la versátil Camila Peralta.
Suavecita es un unipersonal escrito y dirigido por Martin Bontempo, una puesta escénica que presenta un mito, una fantasía marginal y pegajosa. Los sucesos, tan delirantes como intrigantes y sensibles, ocurren en las habitaciones de un hospital. La protagonista trabaja con un rumor que corre a sus espaldas y que comparte con la platea. El erotismo, la ciencia ficción y el misterio, se mezclan en su relato mientras descubre que su don es más grande de lo que imagina.
La anfitriona del ritual escénico: Entrevista post función a Camila Peralta
Cada vez hay más fieles en esta peregrinación teatral…
¡Sí! Está buenísimo porque para nosotros fue un vértigo, primero pasar del Nün al Caras y Caretas, que ya era como triplicar la cantidad de espectadores, ¡y salió bien! Entonces, venir acá, al Metropolitan, fue como que teníamos el terreno un poco más allanado. Me siento súper cómoda, técnicamente funciona todo hermoso, el equipo es espectacular, ¡y también estoy re contenta con que siga viniendo tanta gente!
Cada función es única, al igual que cada temporada, ¿de qué manera considerás que se resignificó la obra, tras atravesar la primera presentación del 2025?
Para esta función tenía unos nervios particulares porque no hacía la obra desde hacía un mes y pico, así que estaba nerviosa, pensaba '¿voy a recordar todo?'. Pero una vez que empiezo a hacerla me doy cuenta de que al personaje ya lo interpreté un montón de veces, que lo tengo muy agarrado y construido, por lo tanto, disfruté muchísimo la función. Suavecita sigue siendo la misma, con algunos cambios.
Si viajamos hacia el pasado, a la construcción inicial del personaje, ¿qué referencias tuviste en cuenta, además del guion?
Yo soy de Balcarce, una ciudad de la Provincia de Buenos Aires, y un poco lo que me pasa en la construcción de Suavecita, y de casi todos los personajes que hago, es que tienen que ver con gente que conozco de mi lugar, de cómo me crie, de mi mamá, mis tías, mis vecinos. Hay algo de eso sin darme cuenta, hasta que, después, quizás alguien me viene a ver y me dice, por ejemplo, '¡Che, eso es lo que hacía tu abuela!'. Lo hago medio inconsciente, pero es así. A su vez, me copa tener alguna referencia visual y sonora para crear.
¿Sos una persona más terrenal, espiritual, o te atraviesan ambas cuestiones?
Soy ultra espiritual, pero de nada en específico. Tengo un santuario en mi casa, en el que está todo, cualquier santo que me den lo pongo ahí. Soy muy cabulera: llego al teatro, hago siempre lo mismo, tengo la misma ropa interior para la función, una medallita de Suavecita. Y hay un montón de cosas que respeto, que me gustan y me hacen bien, en las que confío. Asimismo, creo que puede existir gente como Suavecita, que tienen algún don fuera de lo natural.
El relato tiene condimentos pertenecientes a distintos géneros, ¿cómo los afrontás en escena?
Eso es puro placer y juego. Hay muy pocas veces donde una actriz tiene la oportunidad de pasar por tantos lugares, géneros y personajes en una misma obra, entonces, lo vivo como un regalo que me hizo el director y dramaturgo Martín, le digo 'Gracias por esta oportunidad de poder hacer eso que me encanta y divierte desde el inicio de mi carrera, poder entrar y salir de diferentes personajes'.
Se trata de un unipersonal, ¿cuáles son los retos y, a su vez, los soportes al emprender esta dinámica escénica?
Principalmente, el reto es que uno tiene que tener una energía muy arriba y presente durante toda la obra, porque no se puede descansar en que otro actor va a estar con su momento, o que si te olvidaste el texto alguien te va a salvar. Entonces, es un nivel de presencia y de detalle muy importante. Después, mis apoyos son todo lo que construimos en los ensayos, tener a Martín como director, que sabe escuchar mucho los actores y que, si algo no me quedaba cómodo, él estaba dispuesto a cambiarlo para que me quedara orgánico. Además, la música, la iluminación, la escenografía, con todos esos elementos también estoy actuando y vinculándome.
Uno de los conceptos de la obra es la bendición. Fuera de la ficción, pensando en tu camino artístico, ¿en qué te sentís bendecida?
Toda mi existencia está bendecida, porque tengo una familia que me apoya y que me permitió venir desde Balcarce hasta acá para estudiar. Mucha gente puede ser muy talentosa y tener muchas ganas, pero no puede, por lo tanto, eso ya es una bendición. Además, lo es estar rodeada de gente que admiro y amo, mis amigos y familia. ¡Poder trabajar de lo que amo es una bendición!
¿Considerás que hubo algún milagro a lo largo de tu trayecto profesional?
Siento que todo lo que va pasando es medio milagroso. Muchas veces en este camino de actriz te dicen que no a ciertos proyectos que vos tenías muchas ganas de hacer y, luego, aparece otra cosa. Ahí digo “¡Qué suerte que no se dio esto que quería con todo mi corazón!”. Tenía que ser lo que tuvo que ser para llegar a los lugares donde estoy.
En torno a las creencias, pero teatrales, ¿hay alguna que hayas comprobado en primera persona?
El amarillo no se usa en el escenario, ¡y no lo pienso usar jamás! Comprobé que no pasa nada, porque actúe con gente vestida con ese color y nadie se murió, ni pasó nada. Sin embargo, por las dudas, yo no lo uso (risas)
Por último, cada obra representa un ritual entre los hacedores artísticos en el escenario y los espectadores en la platea, ¿qué te significa a vos protagonizar Suavecita?
Es parte de mí, una necesidad de existencia. Hace muchos años que, por suerte, estoy haciendo teatro y no podría vivir sin eso, es una experiencia que no tiene nada que ver con otro arte, ya que está sucediendo en vivo. Hay una energía que se siente, lo que le esté pasando al público me modifica muchísimo, así que es una bendición transitar eso como artista.
Próximos rituales escénicos
Suavecita se presenta los martes de enero, a las 20.30, en el Teatro Metropolitan Sura, Avenida Corrientes 1.343, Capital Federal. Cabe aclarar que algunas escenas tienen un efecto estroboscópico que puede causar incomodidad para los espectadores fotosensibles. Las entradas pueden adquirirse en la boletería de la sala y en Plateanet.