Salas
Crítica de “El reino animal”: Un viaje de transformación y aceptación con Romain Duris
El reino animal (Le Règne Animal, 2023) nos sumerge en un mundo post-apocalíptico donde las personas comienzan a transformarse en animales. De esta forma, la película dirigida por Thomas Cailley, reflexiona sobre la identidad, la aceptación y el miedo a lo desconocido a través de un padre y su hijo.
La historia se desarrolla dos años después de un apocalipsis, en un contexto donde la humanidad está lidiando con una amenaza inédita: la mutación inexplicable de humanos en animales. François (Romain Duris) es un padre en crisis desesperado por encontrar a su esposa, quien ha desaparecido tras convertirse en un animal. A su lado está su hijo Émile (Paul Kircher), un adolescente que comienza a experimentar transformaciones físicas propias de su mutación en lobo.
El conflicto desarrolla la compleja relación entre padre e hijo, agravada por los cambios físicos de Émile. Mientras sigue la estructura de una Coming of Age (paso de la adolescencia a la adultez) el relato también nos adentra en un viaje metafórico sobre la aceptación y el rechazo social.
El personaje de Émile se convierte en el centro de esta reflexión. Al mudarse a un nuevo pueblo y hacer nuevos amigos, el adolescente debe lidiar no solo con las transformaciones de su cuerpo, sino también con el miedo a ser rechazado por quienes lo rodean. La historia utiliza el mito del hombre lobo como una metáfora de la adolescencia, una etapa marcada por cambios físicos y emocionales que pueden generar temores y ansiedades.
El bosque, escenario recurrente en la película, representa un espacio donde lo mágico y lo incomprensible se vuelven posibles. Es en este entorno donde Émile encuentra a otros seres en su misma situación, descubriendo que la mutación no es una maldición, sino una evolución del ser humano.
Además de la transformación física, la película aborda el tema de la incomunicación. François, en su búsqueda por encontrar a su esposa, también está perdiendo a su hijo. Este conflicto se manifiesta en la conversación sobre la comida chatarra, donde la frase "somos lo que comemos" adquiere un nuevo significado cuando Émile comienza a transformarse.
El reino animal es una película que combina el relato de iniciación con el mito del hombre lobo, para invitar al espectador a reflexionar sobre el miedo a lo diferente y la importancia de la aceptación, tanto a nivel individual como social.