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Crítica de "Un Don Excepcional" (Gifted): ¿Un drama familiar predecible?"
Un Don Excepcional se inserta en la larga tradición de dramas judiciales que giran en torno a la custodia de menores. Esta película no es una excepción y, lamentablemente, se adentra en un terreno ya explorado por otros filmes del género. A pesar de su planteamiento familiar, el resultado es un producto entretenido pero poco innovador.
El cine estadounidense ha demostrado una fascinación duradera por los dramas judiciales familiares. Desde Kramer vs. Kramer (1979) hasta I Am Sam (2001), los espectadores han sido testigos de intensos enfrentamientos legales sobre la custodia de menores. Un Don Excepcional sigue esta tradición, pero sin aportar un giro fresco a la narrativa.
La trama sigue a Frank (Chris Evans), un tío que se enfrenta a un dilema tras la muerte de su hermana. Tras cuidar a su sobrina Mary (Mckenna Grace) durante siete años, la abuela Evelyn (Lindsay Duncan) aparece para reclamar la custodia, argumentando que la niña posee un talento excepcional en matemáticas heredado de su madre. La película se desenvuelve en un conflicto entre la razón encarnada por Evelyn y el humanismo de Frank, pero sin grandes sorpresas.
Aunque el guion se siente familiar y predecible, las actuaciones logran destacar. Lindsay Duncan brilla con una interpretación de la abuela fría y calculadora, mientras que Mckenna Grace aporta autenticidad al papel de la joven superdotada. Chris Evans, a pesar de su presencia estelar, no logra aportar profundidad a su personaje, resultando en una actuación menos impactante en comparación con sus compañeros.
Un Don Excepcional ofrece un drama familiar que, aunque efectivo en términos de entretenimiento, no se aparta de las fórmulas conocidas del género. Las actuaciones, especialmente la de Lindsay Duncan, son un punto fuerte, pero el filme no logra romper con los clichés del cine de juicios. Es una opción válida para los aficionados al drama judicial, pero poco memorable en su conjunto.