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Crítica de "Manual para armar un sueño": La Zaranda y su poética del desengaño
En Manual para armar un sueño, La Zaranda nos presenta un espectáculo que mezcla la tragicomedia con la poética de la desesperanza, abordando temas universales como el desengaño, la decadencia y la resistencia del alma humana en la búsqueda de sentido. A través de un personaje que reflexiona sobre su vida frente a un espejo, se nos muestra la inevitable conexión entre la vida y el teatro.
La Zaranda, con su medio siglo de trayectoria, ha consolidado un estilo inconfundible en el panorama teatral. Sus producciones, cargadas de simbolismo y un profundo sentido crítico, les han ganado un lugar destacado en la escena internacional. Manual para armar un sueño no es la excepción, pues en esta obra se realiza una introspección lúcida sobre la vida del actor y la fugacidad de los sueños. A través de un lenguaje cargado de metáforas y referencias culturales, la compañía crea una atmósfera que atrapa al espectador desde el primer momento.
La obra no solo es un viaje personal del protagonista, sino también una crítica al mundo del teatro y a la burocracia que lo asfixia. A medida que el personaje principal navega por los infiernos de la fama, la envidia y la usura, se revela la inutilidad que el arte debe soportar a manos de aquellos que, sin entenderlo, intentan controlarlo. La Zaranda, fiel a su estilo, utiliza el humor inteligente para desenmascarar estas realidades, haciendo de la obra una experiencia tanto reflexiva como entretenida.
El texto de Eusebio Calonge brilla por su profundidad y lirismo, creando un contraste entre la crudeza de la realidad y la belleza del lenguaje poético. La dirección de Paco de la Zaranda es precisa y efectiva, logrando que los actores Francisco Sánchez, Gaspar Campuzano y Enrique Bustos se entreguen por completo a sus personajes, ofreciendo interpretaciones cargadas de humanidad y verdad.