Gaumont, CINEAR PLAY
Crítica de “Desvanecer, allí y acá latente”: Giselle Eliana Chan y el confinamiento en primera persona
Giselle Eliana Chan documenta las calles desiertas de Madrid, sus transeúntes atrapados, sus comercios cerrados, y sus emblemáticos edificios turísticos vacíos. Captura también los testimonios de turistas ocasionales en cuarentena. La incertidumbre y el día a día se adueñan de las personas a su alrededor.
Desvanecer, allí y acá latente (2024) es un testimonio de su época, un registro único y extraño del comportamiento social. A través de una minuciosa descripción de la situación, ofrece una mirada antropológica sobre una comunidad enfrentada a una situación extraordinaria.
La directora, convertida en testigo de la cuarentena impuesta tardíamente en España en comparación con otros países europeos debido a la pandemia de COVID-19, no interviene en los hechos. Apenas sugiere sus pensamientos en forma de reflexión acerca de su experiencia. Se limita a seguir de cerca, y en primera persona, la evolución del comportamiento social ante el confinamiento y la incertidumbre.
Una vez repatriada a Argentina, es derivada a un hotel para hacer la cuarentena en su país. Allí, la directora adquiere protagonismo, siendo la única persona en la habitación y contando sus vivencias en soledad día a día, llegando a realizar una performance con las galletitas recibidas. El arte se convierte en una herramienta para sobrevivir a la sensación de tragedia latente.
Desvanecer, allí y acá latente cuenta con imágenes una de las miles de historias que escuchamos a diario en los medios de comunicación acerca de la cuarentena. Es un proceso arduo que, psicológicamente, todavía no terminamos de procesar. Por eso, la película es un registro válido y potente que, con el tiempo, se convertirá en material de estudio.